El comercio agroalimentario entre México y Estados Unidos creció 452% entre 1993 y 2012, para llegar a 35,300 millones de dólares, con lo que se profundizó la integración bilateral y se consolidaron empresas, mientras permaneció la oposición contra los subsidios agrícolas estadounidenses.

Vigente desde 1994, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) obligó a la eliminación de aranceles de todos los productos agroalimentarios en el comercio entre los dos países, con excepción de los pollos y lácteos que excluyó Canadá.

Con la liberalización, creció tanto la dependencia de México de los cereales estadounidenses como la de Estados Unidos en cuanto a frutas, legumbres y hortalizas cultivadas en invernaderos y campos mexicanos.

La complementariedad de las economías del TLCAN se traduce en que este acuerdo concentra 80% de nuestro comercio agroalimentario , dijo Enrique Martínez y Martínez, secretario de Agricultura.

En el intercambio de agroalimentos entre las dos naciones, las exportaciones mexicanas escalaron 486%, a 16,400 millones de dólares, mientras que las de Estados Unidos sumaron 18,900 millones de dólares, con un crecimiento de 425%, en el periodo de 1993 al 2012.

Del total del comercio bilateral de norte a sur, tres cuartas partes corresponden a granos, oleaginosas y productos relacionados, y en sentido contrario, de sur a norte, alrededor de dos terceras partes consisten en cerveza, vegetales y frutas.

México cuenta con mejores zonas tropicales y sus cultivos estacionales se complementan con los de Estados Unidos. Por el contrario, no cosecha suficientes granos y oleaginosas, una producción en la que los agricultores estadounidenses cuentan con grandes extensiones, tierra húmeda y mayor capital.

Granos de EU, vitales para ganado mexicano

Un análisis del Departamento de Agricultura de Estados Unidos expuso que productores mexicanos de ganado y alimento importan considerables volúmenes de granos y oleaginosas para producir bienes con valor agregado destinados principalmente al mercado doméstico.

La eliminación de barreras comerciales contribuyó a que todas las fresas que los estadounidenses consumieron, provenientes del extranjero en el 2012, fueran cultivadas en México y prácticamente toda la leche en polvo (99.4%) tomada por los mexicanos del exterior se procesó en Estados Unidos.

También México exportó cervezas a su vecino por 1,825 millones de dólares en el 2012, lo que significó que de las fábricas mexicanas saliera una de cada dos (49%) de estas bebidas que importó Estados Unidos del mundo.

Y en sentido opuesto, de todos los pavos frescos que los granjeros estadounidenses vendieron al extranjero, prácticamente la totalidad fue comida por los mexicanos, al abarcar 96%, por un valor de 229 millones de dólares.

Los beneficios tremendos del TLCAN para los trabajadores, agricultores y empresas estadounidenses son escondidos a la vista de todos , consideró Thomas J. Donohue, presidente de la Cámara Americana de Comercio (AmCham).

Según Donohue, el TLCAN ha facilitado una bonanza para los granjeros y agricultores estadounidenses, con uno de cada 10 acres (1 acre equivale a 4,047 metros cuadrados) de plantíos estadounidenses dedicados a la exportación hacia Canadá y México.

  • 486% crecieron las exportaciones agroalimentarias mexicanas a EU de 1993 al 2012.
  • 425% se elevaron, a su vez, las ventas agroalimentarias de EU en México en el mismo periodo.

Los conflictos comerciales

Aguacate, tomate y azúcar, discordias

México exportó aguacates a Estados Unidos por 762 millones de dólares en el 2012, lo que implicó una participación de 89% de todas las compras externas estadounidenses de ese producto, pero para llegar a tal éxito, enfrentó largos obstáculos.

Esto, porque Estados Unidos inició en 1997 la apertura gradual de su mercado, después de haber aplicado un embargo al aguacate mexicano por 83 años. La última etapa ocurrió el 31 de enero del 2007, cuando permitió las importaciones a California, Florida y Hawai.

México ha tenido que batallar también para convertir al tomate en el agroproducto de mayor exportación al mercado estadounidense, con 1,579 millones de dólares en el 2012.

Estados Unidos inició en abril de 1996 una investigación antidumping a petición de los productores locales de tomate, e impuso luego márgenes preliminares que oscilaban entre 4.16 y 188.45%, según la empresa de México. Estados Unidos suspendió la investigación en noviembre de ese año, puesto que las empresas mexicanas se comprometieron a vender su producto en Estados Unidos a un precio igual o superior a 5.17 dólares por caja de 25 libras. Desde entonces, el precio se ha ajustado cada cinco años.

En otro caso, luego de que Estados Unidos no liberalizara el azúcar como estaba pactado en el TLCAN, México impuso en enero del 2002 un impuesto de 20% que afectó a las bebidas que emplean fructosa (mayormente importada de EU), entre ellas, los refrescos. Por mandato de la OMC, México tuvo que eliminar el impuesto, pero EU terminó liberando su mercado del azúcar en el 2008.

Agroalimentarias, caso de éxito

Las industrias alimenticias en México gozan de ventajas como la reducida competencia en algunas ramas y la red de tratados comerciales, que les permite acceder con preferencias arancelarias a grandes mercados como Estados Unidos, Canadá y Europa.

En el 2012, las ganancias netas de operación de la industria alimentaria de México ascendieron a 28,339 millones de dólares, 46.6% más que las del mismo sector en Brasil, reveló un análisis de Global Insight.

Las empresas mexicanas se han consolidado en la región del TLCAN durante los últimos años. Grupo Lala se convirtió en el 2009 en la más grande empresa de leche de América del Norte, tras comprar a National Dairy, la segunda productora de lácteos en Estados Unidos, propietaria de las marcas Borden y Dairy Fresh.

La lechera fue vendida en 550 millones de dólares por Dairy Farmers of America, una enorme cooperativa de 18,000 granjeros de 48 estados de la Unión Americana.

Al año siguiente, la compañía mexicana Sigma Alimentos compró a Bar-S Foods Co (Bar-S), una de las compañías líderes en el mercado de carne procesada y empaquetada en Estados Unidos, transacción estimada en 580 millones de dólares, con lo que consiguió ser el principal productor de salchichas en esa nación.

En el 2011, Grupo Bimbo se transformó en la primera panificadora de América del Norte, e incluso del mundo, con la adquisición de tres negocios: la estadounidense Sara Lee, por 709 millones de dólares; Sara Lee España, por 115 millones de euros, y la argentina Fargo.

Grupo Bimbo anunció en ese mismo año que preveía invertir 1,000 millones de dólares en el siguiente quinquenio en su unidad en Estados Unidos para hacer mejoras a plantas y construir nuevas instalaciones.

Del lado estadounidense, sucedieron otras historias similares de fusiones y adquisiciones, en las que participaron grandes multinacionales como la comercializadora de productos agrícolas Cargill, la manufacturera de alimentos Mars, la agroalimentaria H. J. Heinz y la productora de alimentos Del Monte Foods, entre muchas otras.

Comercio suculento

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