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Caos e incertidumbre económica tras la muerte de “El Mencho”
El operativo donde las autoridades abatieron al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación dejó a su paso una estela de daños en diferentes fuentes de empleo.

Foto: AFP
La muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), detonó una ola de violencia en más de 20 estados del país y encendió alertas en el sector privado por el impacto económico que dejó.
El operativo federal del doningo 22 de febrero, el cual concluyó con la muerte de Oseguera, fue considerado un hito en el combate al crimen organizado, pero también generó daños colaterales que ya se traducen en cifras preocupantes para comercios, servicios y turismo.
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Organismos empresariales y líderes del sector privado advirtieron que los actos de violencia, bloqueos carreteros, incendios y paralización de actividades comerciales deterioraron la confianza de los empresarios y consumidores, con repercusiones que van más allá de la seguridad pública.
Magnitud de las pérdidas
De acuerdo con la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco‑Servytur), la violencia vinculada con el abatimiento de “El Mencho” afectó a cerca de 1 millón de negocios, con un impacto económico preliminar estimado entre 1, 500 y 2, 000 millones de pesos en pérdidas directas por cierres preventivos, daños a instalaciones y bloqueos en rutas de logística.
Estas cifras representan casi 87.5 millones a 116 millones de dólares en pérdidas para empresas en todo el territorio nacional por la suspensión de actividades, cancelaciones de rutas de distribución y un menor flujo de clientes en zonas afectadas por los disturbios.
La Concanaco también detalló que los negocios dañados dan empleo a cerca de 4.8 millones de personas, lo que sitúa el golpe económico en un ámbito laboral considerable, sobre todo en regiones como Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Colima, donde los actos de violencia fueron más intensos en los días posteriores al operativo.
Asimismo, debido a las pérdidas por cierres y bloqueos, sectores como el turístico y de transporte de mercancías reportaron un alto en su actividad, lo que también repercutió en hoteles, operadores turísticos y cadenas de suministro que antes ya resentían la incertidumbre financiera generada por el clima de inseguridad en el país.
Reacción y expectativas
Organizaciones empresariales llamaron al gobierno y las aseguradoras para que respalden a los comercios y unidades productivas afectadas, mientras subrayan la necesidad de tener acciones coordinadas que permitan recuperar la confianza de inversionistas y los consumidores.
La presidenta Claudia Sheinbaum también solicitó a las compañías aseguradoras que apoyen a los comerciantes y automovilistas que sufrieron daños tras los hechos de violencia registrados.
“Sería muy bueno que la Asociación de Seguros (AMIS) hiciera todo lo necesario para poder apoyar a la gente”, expresó la mandataria desde Palacio Nacional, al señalar que es momento de actuar con responsabilidad social.
Mientras algunos sectores confían en que la ofensiva contra el crimen organizado pueda representar beneficios de largo plazo en términos de seguridad y reducción de delitos como extorsión, la percepción de riesgo y la volatilidad económica a corto plazo mantienen alerta al sector privado nacional.



