La industria de la construcción vuelve a su antigua y complicada realidad: crisis por falta de obra, principalmente pública. Durante agosto, con cifras desestacionalizadas, el valor de las empresas del sector registró un incremento 0.2%, respecto al mes previo, el menor de los últimos tres meses desde que inició la reapertura de actividades no esenciales, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

El estancamiento que muestra el indicador ha tomado forma de L, reflejando una lenta recuperación.

Para el socio líder de Infraestructura de KPMG en México, Ignacio García, no hubo sorpresa: la industria de la construcción se encuentra desde hace varios meses en una profunda crisis, antes de la pandemia del Covid-19.

“No prevemos que se pueda recuperar rápidamente porque hay una marcada falta de planeación de proyectos de infraestructura de servicios públicos en el país. Es la principal razón, más allá del Covid-19. No se tiene una agenda de proyectos nuevos que de verdad fomenten el desarrollo de la industria como motor contra cíclico que fomente el crecimiento económico, el transporte de personas, de mercancías, la seguridad pública o la salud”, comentó.

Con base en la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC), en agosto el indicador de personal ocupado total no tuvo ninguna variación respecto a julio (incluso el segmento de dependiente de la razón social cayó 0.1%, al igual que el de los obreros), el de horas trabajadas cayó 0.2%, mientras que el de remuneraciones medias reales subió 0.7% (los salarios pagados a obreros crecieron 1.1 por ciento).

Como efecto de la compleja situación, el Inegi señaló que “en su comparación anual, el valor real de la producción de las empresas constructoras mostró una caída de 27.3%, el personal ocupado total, de 19.8% y las horas trabajadas descendieron 19.9%, en tanto que las remuneraciones medias reales crecieron 3.5% en agosto del 2020 frente a igual mes de un año antes”.

¿Nuevos proyectos ayudarán?

¿Qué alternativa ven para reactivar al sector?, se le preguntó al experto de KPMG en México.

En el sector infraestructura, en el corto plazo, iniciar ya con las obras que han anunciado. En el mediano y largo, mejorar significativamente los procesos de planeación y evaluación de proyectos, además de mejorar la coordinación con estados y municipios.

Sin embargo, en el tema de las diversas carteras de proyectos anunciados y que serán impulsados por el sector privado, García destacó que en realidad no refieren proyectos nuevos, algo que realmente despierte al sector de la construcción, porque si se analiza el último anuncio, prácticamente todos los proyectos tienen un concesionario (desdoblamientos, reequilibrios), además de que falta información técnica, por lo que “dejó más duda que respuestas”.

Ante la falta de obra pública y para tratar de impulsar a las pymes de la construcción, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) inició la semana pasada los procedimientos de licitación de 137 obras para el próximo año, lo que representa un monto cercano a los 2,000 millones de pesos.

“Las obras forman parte del primer paquete del Programa Nacional de Conservación de Carreteras 2021 y son para la Reconstrucción y Conservación Periódica de Tramos de la Red de Carreteras Federales libres de peaje”, se informó. No obstante, los resultados se verán reflejados hasta el siguiente año y para el actual está latente una caída del 15% en el PIB de la construcción.

Considerando cifras originales, el instituto reportó que el valor de producción de las empresas de la construcción en agosto tuvo una caída de 27.4%, respecto a igual mes del año pasado, y que el subsector de edificación presentó una baja de 23.8 por ciento. El subsegmento de construcción de obras de ingeniería civil, obra pública que representa 41.2% del total, cayó 31.8% y los trabajos especializados cayeron 24.3 por ciento.

En el acumulado enero-agosto, la caída anual del valor de producción es de 25.0%; la edificación, 22.1%; la construcción de obras de ingeniería civil, 29.0%; los trabajos especializados, 21.6 por ciento.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx