La Alianza Internacional de Propiedad Intelectual (IIPA, por su sigla en inglés) pidió al gobierno de Estados Unidos incluir más sanciones penales contra la piratería en la actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Esta organización cabildea para proporcionar sanciones penales contra las infracciones a escala comercial realizadas con fines comerciales o financieros o que tengan un impacto perjudicial sustancial . La ley mexicana actual sólo se aplica a la infracción con fines de lucro .

La IIPA pretende, además, que se obligue a las partes del TLCAN a aplicar los artículos 10 y 11 de la Convención de Cibercriminalidad de Budapest, que incluyen compromisos con respecto a la infracción penal del derecho de autor y la ayuda y la complicidad.

A la IIPA la integran cinco asociaciones representantes de más de 3,200 empresas estadounidenses que producen y distribuyen materiales y servicios protegidos por las leyes de derechos de autor en todo el mundo, como videojuegos, dispositivos portátiles, computadoras, Internet, películas, programación de televisión, música, discos y libros.

Otra de sus demandas consiste en prohibir el robo de señal de cable (con sanciones civiles y penales) y eliminar el requisito de lucro para la aplicación criminal contra el robo de señales por satélite para descifrar señales de cable o satélite.

También pretende que se prohíban los actos de elusión de los controles de acceso y tráfico de herramientas, dispositivos, componentes o servicios que puedan ser utilizados para esquivar las Medidas de Protección Técnica que resguardan todas las obras protegidas por derechos de autor. Para ello, pide añadir sanciones civiles y penales para la distribución o el tráfico, incluida la importación de dispositivos de elusión.

Hay impedimentos significativos, según la IIPA, que impiden el desarrollo de un vibrante mercado legal en México para los consumidores de música, películas, videojuegos y libros en línea.

En primer lugar, el régimen jurídico mexicano de los derechos de propiedad intelectual es anticuado para la era digital. Por ejemplo, México aún no ha implementado plenamente los tratados digitales de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de 1996. En segundo lugar, las autoridades mexicanas de aplicación de la ley siguen centrándose en los bienes duraderos y no en la piratería digital.

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