El Concurso Mercantil es un recurso legal al que acuden las empresas que no están en condiciones de estar al corriente con los pagos a sus acreedores; bajo este procedimiento pueden buscar acuerdos y reestructurar sus obligaciones. La idea de los concursos mercantiles no es declarar en quiebra definitiva a las empresas sino darles la oportunidad de reorganizarse para continuar operando. 

En la Ley de Concursos Mercantiles de México se señala como principal objetivo de este recurso:

“Conservar las compañías y evitar que el incumplimiento generalizado de sus obligaciones de pago ponga en riesgo la viabilidad de las mismas y de las demás con las que mantenga relación de negocios”. 

De modo que las personas físicas o morales constituidas en el territorio nacional rescaten sus operaciones tras la insolvencia económica; de hecho, uno de los argumentos fundamentales para entrar en Concurso Mercantil es el hecho de que la unidad en cuestión siga siendo viable pese a sus problemas financieros y que su valor sea mayor operando que en cierre.

Este recurso busca que los acreedores dispensen o condonen una parte de las obligaciones de la unidad y ésta salga del Concurso Mercantil con obligaciones de pago con las que efectivamente puede cumplir. 

¿Cuáles son los requisitos para ir a Concurso Mercantil? 

De acuerdo con la Ley de Concursos Mercantiles, una persona física o moral estará sujeta al procedimiento concursal si incumple generalizadamente con el pago de sus obligaciones, ya sea que lo solicite el propio comerciante, un acreedor o el ministerio público.

El ministerio público podrá solicitar el procedimiento sólo cuando obligaciones vencidas de la compañía tengan por lo menos 30 días de haber vencido; que las obligaciones vencidas representen el 35% o más de todas las obligaciones a cargo del comerciante a la fecha de presentación de la solicitud; o cuando la compañía no posea activos para hacer frente a por lo menos el 80% de las obligaciones vencidas.

¿Cómo es el procedimiento? 

El Concurso Mercantil puede constar de hasta tres etapas: la declaración, la conciliación y la quiebra (no en todos los casos). 

Una vez que la solicitud o demanda para que una persona física o moral entre en Concurso Mercantil es efectuada, el juez asignado será el encargado de dictar medidas precautorias para optimizar la operación de la compañía, adicionalmente nombrará en coordinación con el Instituto Federal de Especialistas en Concursos Mercantiles (IFECOM) un visitador, que evaluará la situación financiera y económica de la empresa y posteriormente dictará sentencia sobre si la solicitud es o no procedente. 

Una vez que se compruebe que la unidad en cuestión es viable todavía, entrará en concurso y de entrar en la etapa de conciliación, la compañía deberá llegar a un acuerdo con sus acreedores en términos del pago de sus obligaciones. La etapa de conciliación tiene una duración de 185 días naturales, contados a partir del día en que se haga la última publicación en el Diario Oficial de la Federación de la sentencia de Concurso Mercantil, y se deberá designar un conciliador quien deberá procurar que la empresa y sus acreedores reconocidos lleguen a un convenio.

Durante la etapa de conciliación se suspenderán los adeudos contraídos antes de la sentencia (excepto los que sean necesarios para la operación) y se suspenderán también las órdenes de embargo a los activos de la empresa.

Si el acuerdo no llegara a cumplirse durante el lapso dispuesto, la empresa se declarará en quiebra y entrará en la tercera etapa del Concurso Mercantil, en donde se iniciará la liquidación de activos que posee para pagar a los acreedores hasta que se agoten. 

La Ley de Concursos Mercantiles señala que la prioridad es el pago a los trabajadores (sindicato) y el fisco (las autoridades tributarias); posteriormente entran los pagos a los acreedores con garantías prendarias, luego los acreedores ordinarios y por último los accionistas. 

¿Por qué algunas empresas prefieren el Capítulo 11?

En términos generales el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos y el recurso nacional de Concurso Mercantil tienen los mismos objetivos. Las diferencias fundamentales se encuentran en los tiempos de resolución, el procedimiento de ejecución del recurso y el acceso del solicitante al financiamiento para enfrentar sus obligaciones.