Altán Redes, empresa prestadora de servicios mayoristas de telecomunicaciones y operadora de la banda de los 700 MHz a nivel nacional en México, comunicó su decisión de acogerse a la figura del concurso mercantil, esto con el objetivo de reestructurar su deuda  con los acreedores y bancos, y en tanto resuelve también sus problemas de liquidez financiera que ahora pudieran afectar la continuidad de sus despliegues de red.

La compañía estaría protegiéndose así de la posibilidad de entrar en una insolvencia o incumplimiento generalizado de pagos en los siguientes 90 días, aún después de un anuncio previo de marzo respecto a que incrementaría en 70 millones de dólares su inversión de este año.

La Ley del Concurso Mercantil mexicana ve a la insolvencia, principalmente, como una falta de liquidez para cumplir con sus obligaciones de vencimiento en un corto o mediano plazos. La figura del concurso mercantil existe como una manera más de los gobiernos para asegurar la continuad de la planta productivita del país.

Altán argumentó en la víspera que el contexto económico que vive la industria de telecomunicaciones sería uno de los factores principales que la ponen en la ruta del concurso mercantil, una que también siguieron en años pasados empresas como Iusacell y más recientemente, Maxcom.

La figura del concurso mercantil es un auxiliador de empresas que aquejadas por dificultades financieras, derivadas de factores externos, como el actual contexto económico resultado de la Covid, o también por factores internos, como decisiones no atinadas de administración. Esta figura, además de permitirle renegociar sus deudas al tiempo que protege sus activos de malas intenciones de parte de los acreedores, también puede ayudar a Altán a pausar sus cargas tributarias y asegurar el salario de los trabajadores.

El camino a seguir por Altán Redes en su concurso mercantil pasa por presentar primero su solicitud ante un juez de distrito radicado en la plaza donde esta compañía tenga registrado su domicilio fiscal, previsiblemente la Ciudad de México.

Después de presentada la solicitud voluntaria del concurso mercantil, un especialista, conocido como visitador, será designado por el Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles (Ifecom) y éste realizará una revisión de los informes contables de la empresa, para después presentar un informe al juez de distrito y éste último resolverá si la empresa, Altán Redes, es candidata a acogerse al concurso mercantil. Si este supuesto ocurre, el juez dictará sentencia de declaración de concurso mercantil y se procederá a la protección de los activos de la compañía con la suspensión de cualquier mandato de ejecución promovido por terceros.

Después de este escenario, Altán Redes tendrá un plazo legal para renegociar sus deudas con los acreedores y esto dentro de una etapa del proceso conocida como “conciliación”, pues ésta se acompaña con otro funcionario del Ifecom, a modo de respaldo para lograr acuerdos entre deudor y acreedor. Es aquí donde el conciliador del Ifecom conocerá de los montos de los créditos a pagar y los tiempos a los que se compromete la empresa, y también la garantía que ésta ofrece a los acreedores. Además de que Altán debe lograr una renegociación, también está obligada a conseguir que el convenio de reestructura debe ser aprobado por la mayoría simple de con quienes tiene el compromiso de los pasivos reconocidos.

Altán Redes no es concesionaria del espectro radioeléctrico de los 700 MHz, sino el Promtel, por lo que se advertiría que estas frecuencias no estarían entre los activos que Altán dejaría como parte de la garantía para salir avante del concurso mercantil.

Estos son los activos que Altán sí podría meter en la bolsa de garantías a ojos de los acreedores:

  • Inmuebles (oficinas corporativas)
  • Los contratos firmados con 100 destinos clientes
  • Su core network (cerebro de la red)
  • Sus data centers
  • Sus radiobases y torres

Altán Redes es una compañía que no cotiza en bolsa, por ello en la industria se desconoce a detalle cuánto de su infraestructura es propia. Las torres y sitios donde coloca sus antenas son básicamente arrendadas, pero no sus radiobases. Observadores del sector estiman que la compañía tendría instalados alrededor de 2,000 radiobases para explotar los 700 MHz de México, activos que serían uno de sus principales garantías en el proceso del concurso mercantil.

Si los acreedores rechazan las propuestas de Altán Redes, la compañía correría el riesgo de andar por la ruta de la quiebra y vendría entonces una etapa de liquidación de activos.

La empresa ya aseguró que mantiene conversaciones positivas con sus acreedores:

“Ante los retos actuales a nivel global, Altán Redes, como otras empresas y como muchas iniciativas de infraestructura de esta magnitud, está en proceso para mejorar las condiciones financieras de la compañía (…) Altán se encuentra en negociaciones positivas con la mayoría de los acreedores para preservar el valor de la compañía, salvaguardar los activos, su operación y los empleos de sus colaboradores, en beneficio de todos sus grupos de interés”, dijo la operadora.