El sexenio de Andrés Manuel López Obrador podría convertirse como el gobierno que menor presupuesto destine a la inversión pública, y en cambio, los recursos se envían a programas asistenciales con tintes políticos, lo que es preocupante para el crecimiento de la economía mexicana, alertó Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

“Resulta preocupante que la inversión pública durante el sexenio que comienza se prevea menor que la que hubo durante del sexenio de Enrique Peña Nieto, sobre todo considerando que la de 2012-2018 ya fue demasiado baja”, alertó el líder patronal.

De acuerdo con datos del organismo México Evalúa, en los últimos cuatro años el gasto de inversión pública se desplomó dos puntos del PIB.

“Vale la pena hacer un llamado a nuestros legisladores para que el Presupuesto de Egresos 2019 tenga una visión de largo plazo, enfocada en la inversión pública de alto valor, y no en el asistencialismo de tintes clientelares”, se pronunció De Hoyos.

En su mensaje semanal La Señal Coparmex, el dirigente empresarial dijo que no es deseable que los programas sociales se hayan aprobado sin reglas de operación y con censos hechos a modo por leales del partido en el poder.

“Todo esto es un retroceso en la calidad de la política social y del gasto público que no llevará al país a buen puerto”, advirtió.

Al hacer un balance del 2018, el presidente de la Coparmex destacó la firma del T-MEC, después de un largo periodo de desencuentros, la firma del tratado permitió que la más importante política pública en materia económica de las últimas dos décadas siga en pie.

Comentó que el reto más importante, es democratizar el acceso a la inversión internacional de forma que las ventajas del T-MEC no se concentren en algunos estados, sino que llegue al sur y sureste del país, donde las condiciones socioeconómicas son más precarias.

“Aumentar el valor de las cadenas productivas nacionales, y mejorar la calidad de la proveeduría por medio del desarrollo de tecnologías innovadoras y limpias, son aspectos prioritarios que determinarán el tamaño del éxito económico y social que podamos tener con el T-MEC”.

Otro de los avances, comentó, es se haya logrado una nueva transición democrática que implicó uno de los cambios más fuertes en la composición del congreso, y un cambio notorio en la ideología del ejecutivo, es evidencia contundente de que nuestras instituciones electorales han triunfado en consolidar la democracia electoral.

“México necesita evolucionar hacia una democracia participativa donde el ciudadano, y no la clase política, sea el principal y más imprescindible actor y tomador de decisiones”, acotó.