El precio máximo promedio nacional del gas licuado de petróleo (LP) en la octava semana en que se impuso esta política de precios máximos para los consumidores llegó a 24.62 pesos por kilogramo, con lo que del 1 de agosto al 25 de septiembre habrá aumentado 7.4%, según la última publicación de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), lo que hace que se diluya cada vez más la caída de precios del arranque de esta iniciativa.

Y es que, hasta el 30 de junio, el precio promedio nacional ponderado en el libre mercado fue de 25.19 pesos por kilo, con lo que el tope actual ya es sólo 2.3% o 52 centavos por kilo más barato, cuando hace dos meses era 9.9% inferior.

Con ello, se ha incrementado en 1.7 pesos por kilo a lo largo de ocho semanas, como consecuencia del incremento de los precios de referencia del mercado Mont Belvieu, debido a que el país importa más de 195,000 barriles diarios de este combustible, que es casi 75% de la demanda interna, que es de 261,195 barriles diarios, hasta el último reporte de la Secretaría de Energía con datos del Instituto Mexicano del Petróleo.

Lo anterior significa que el precio tope en promedio nacional del cilindro más vendido en el país, de 20 kilogramos, subió de 458.4 a 492.4 pesos en dos meses, o sea que cuesta 34 pesos más.

Tan sólo de la semana anterior a la del 19 al 25 de septiembre, el precio tope promedio nacional aumentó 2.2%, con lo que es 55 centavos por kilo más caro, lo que implica que un cilindro de 20 kilos es 11 pesos más costoso en el precio tope promedio entre las 145 regiones del país.

Y es que el aumento del precio del petróleo, por las expectativas de incremento por la reactivación de distintas economías tras la pandemia y acuerdos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ha provocado que el precio spot del mercado texano Mont Belvieu haya aumentado de 1.095 a 1.193 dólares por galón entre el 1 de agosto y el 10 de septiembre, es decir, 8.9% en dos meses, según la Administración de Información Energética del gobierno de Estados Unidos.

En el promedio de agosto, el precio fue de 1.114 dólares por galón, nivel más alto para un mes igual desde el 2011 y el más alto para cualquier mes desde febrero del 2014.

El volumen de importaciones de este combustible usado por al menos seis de cada 10 hogares es de 57,264 barriles por día, que según la Secretaría de Energía significaron en el mes de julio un monto de 91.9 millones de dólares en el mes de julio.

Capital, más barata

La Ciudad de México se mantuvo como la entidad con los precios tope más bajos para los distribuidores, que en la octava semana de esta política promediará en 23.32 pesos por kilogramo, que son 51 centavos por kilo más que en la semana previa.

Lo anterior, a pesar de que primero en la alcaldía Iztacalco, como programa piloto, y desde el 31 de agosto en Iztapalapa arrancó la venta de gas de la empresa gubernamental subsidiada Gas Bienestar, que lleva el combustible desde las terminales de distribución de Petróleos Mexicanos (Pemex) de Tula y Tepeji del Río, con cuatro llenaderas de andén con capacidad de 10,000 a 14,000 cilindros diarios; 40 camiones tipo Torton para el traslado de cilindros al Valle de México; 69 camionetas de reparto con capacidad de 70 cilindros cada una y un módulo de mantenimiento de cilindros.

La semana del 13 al 19 de septiembre, el tanque de 20 kilos de Gas Bienestar costó 410 pesos, con lo que el tope proyectado para las dos alcaldías dónde se vende este gas se mantendría 13% por encima del que otorga la empresa del Estado, es decir, 56 pesos más alto.

karol.garcia@eleconomista.mx