La depreciación del peso lastró los resultados de Petróleos Mexicanos (Pemex) durante el tercer trimestre del año. De julio a septiembre, la estatal petrolera perdió 87,858 millones de pesos, lo que contrastó con la ganancia de 26,771 millones de pesos que la empresa tuvo en igual periodo del año pasado.

Con este resultado, Pemex hiló cuatro trimestres de pérdidas y el saldo negativo fue el segundo mayor de esa racha, sólo superado por la pérdida de 125,544 millones de pesos del cuarto trimestre del 2018.

De julio a septiembre pasados, las ventas de la empresa petrolera cayeron 20.2% a 350,488 millones de pesos, con lo que acumularon tres trimestres consecutivos de caídas, siendo la de este periodo la más pronunciada.

A nivel desagregado, los ingresos en México retrocedieron 19.6% a 202,520 millones de pesos, mientras que los ingresos por exportaciones cayeron 21.9% a 144,802 millones de pesos, de acuerdo con el reporte financiero de Pemex correspondiente al tercer trimestre del 2019, que fue difundido.

La menor facturación local responde a “(I) una baja en los precios de las gasolinas y diésel, y (II) a una disminución en los volúmenes de venta de estos combustibles, debido a la pérdida de mercado dada la entrada de nuevos competidores”.

Este último punto se ha vuelto una constante desde el 2017, cuando se liberó la importación de combustibles, lo que abrió la puerta a nuevos competidores que internan por su cuenta el producto a territorio nacional y lo distribuyen a estaciones de servicio o lo consumen directamente, como es el caso de grandes empresas logísticas.

Paralelamente, la menor facturación externa se redujo debido a un descenso de 21.9% en las ventas de exportación, por la baja de 16.8% en el volumen comercializado, aunado a la baja de 12.5 dólares por barril en el precio promedio de la mezcla mexicana de crudo.

El precio pasó de un promedio de 66.1 dólares por barril en el tercer cuarto del 2018 a 53.6 dólares por barril en el trimestre pasado.

No obstante, la caída en ventas no fue obstáculo para que Pemex tuviera un rendimiento de operación más alto que el observado de julio a septiembre del año pasado —68,561 millones de pesos contra 54,012 millones del año pasado.

Lo anterior fue posible gracias a que el costo de ventas de la petrolera cayó 29.6% a 246,567 millones de pesos, una proporción mayor que la caída de ventas.

Con un rendimiento de operación mayor que el del año pasado, los resultados de Pemex se deterioraron con el descuento de los gastos financieros. Así, mientras en este rubro el año pasado tuvo un ingreso financiero de 71,713 millones de pesos, en éste tuvo pérdidas por 82,822 millones.

Esto fue producto de un costo financiero 52.8% mayor y un costo en instrumentos financieros derivados de casi 20,000 millones de pesos, monto 260% superior. Pero el mayor golpe fue una pérdida en cambios de 35,520 millones de pesos, en contraste con la ganancia de 94,715 millones observada de julio a septiembre del año pasado.

Cabe señalar que, durante el tercer cuarto del año, el tipo de cambio promedio subió 2.5% a 19.44 pesos por dólar en comparación con el nivel del mismo periodo del 2019. En contrapunto, en el tercer trimestre del 2018, el peso se apreció, pues el tipo de cambio bajó 1.5% interanual a 19.12 pesos por dólar.

Dados los resultados cambiarios, Pemex tuvo un rendimiento negativo antes de impuestos y derechos de 14,261 millones de pesos que, sumado a un pago de impuestos de 73,598 millones de pesos, convirtieron finalmente la pérdida trimestral de 87,858 millones de pesos.

La nota positiva

En medio del deterioro del estado de resultados de Pemex, su pasivo financiero se redujo por primera vez en al menos ocho años, gracias a las operaciones de capitalización gubernamental y refinanciamiento que ha llevado a cabo la compañía en los últimos meses.

De este modo, el saldo de la deuda financiera al 30 de septiembre bajó 6.1% a 1.95 billones de pesos desde 2.08 billones contabilizados al 31 de diciembre del 2018.

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