Estructuras como los joint ventures para investigación en recuperación mejorada, así como incentivos gubernamentales o metas específicas por parte de las empresas que buscan incrementar sus activos, son algunas de las lecciones que los nuevos operadores con un contrato petrolero en México podrán implementar para potenciar estas actividades en el país.

Por ejemplo, Statoil, de Noruega, anunció desde hace cinco años el potencial de pasar de una recuperación de 50% en los yacimientos marinos de su país a nada menos que 60%, lo que implicará añadir reservas por unos 4,000 millones de barriles a sus activos. En consorcio con la británica BP y la francesa Total, la estatal noruega ya cuenta con dos contratos para desarrollar por hasta 50 años dos campos en las Cuencas Salinas del Golfo en aguas profundas mexicanas, donde cuenta con el margen suficiente para elaborar un plan integral de explotación de los campos, desde la exploración hasta la etapa de recuperación secundaria.

Hacia el 2035, distintas agencias estadounidenses prevén que 11% de la producción petrolera de ese país, que será poco más de 1.1 millones de barriles por día, provengan de recuperación mejorada. A partir del 2010, el Departamento de Energía del vecino del norte comenzó la aplicación de sus investigaciones al respecto, designando algunos campos maduros para que distintas empresas hicieran pruebas piloto y definieran las mejores aplicaciones que se podían utilizar para elevar el factor de recuperación. Todas las licitaciones de la Ronda Uno otorgaron contratos a empresas estadounidenses, que participan como socias en distintos consorcios.

Joint Ventures

Otro ejemplo en el tema es Omán. De acuerdo con la Sociedad Internacional de Ingenieros Petroleros, casi 10 años antes de que los campos petroleros llegaran a su pico natural de producción y comenzaran a declinar, Petroleum Development Oman (PDO) arrancó un proyecto de recuperación mejorada en el país a finales de los años 80.

Este caso es interesante, pues, aunque fue la compañía estatal la que inició e impulsó el desarrollo de EOR-IOR en el país, no se debe perder de vista que PDO es un joint venture, en el cual el Estado omaní es dueño de la mayoría de las acciones, pero algunas petroleras internacionales son dueñas de una parte significativa de las acciones. La estructura mixta le ha dado a PDO una perspectiva y capacidades únicas , refirió Pulso Energético.

Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene desde la reforma energética la posibilidad de migrar a contratos las asignaciones que le fueron otorgadas en la Ronda Cero y con ello buscar socios en cada etapa del desarrollo de los campos, con lo que en las etapas tardías o de madurez, bien puede encontrar a los mejores aliados para encontrar esquemas de recuperación mejorada.

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