Localizada a 36 kilómetros al Este del centro Monterrey, La refinería “Ingeniero Héctor R. Lara Sosa” de Pemex de Cadereyta Jiménez, Nuevo León, se ha convertido en una de las principales fuentes de emisiones contaminantes al aire fijas de la región, que afecta no sólo afecta a los habitantes de la zona metropolitana de la capital de esa entidad, sus gases tóxicos llegan hasta Coahuila.

Fue inaugurada el 18 de marzo de 1979 y entre 1998 y 2003 se reconfiguró. Sus instalaciones tienen capacidad de refinación de 275,000 barriles diarios, aunque a junio de 2020 procesaba 114,424 barriles, es decir funciona a 41.6% de su límite.

En una superficie de 767 hectáreas tiene 39 plantas, nueve calderas, dos turbogeneradores, dos unidades desmineralizadoras, nueve torres de enfriamiento y dos plantas de tratamiento de aguas negras.

Es considerada por Pemex como una de las más productivas y rentables del Sistema Nacional de Refinación (SNR). Produce gasolinas y diésel ultra bajo en azufre, asfalto, azufre, coque, propileno y gas LP, entre otros petrolíferos.

Fue la primera de las seis refinerías del país en poner en operación una planta especialmente diseñada para separar el azufre de las gasolinas a valores de 30 partes por millón o menos.

En términos de impacto ambiental es un serio foco de contaminación a escala nacional e internacional. La organización ecologista Greenpeace la ubica en su la lista de las peores fuentes globales de contaminación por SO2, realizada con base en la información de puntos críticos de emisiones y fuentes contaminantes 2018, identificados por el Satélite Aura de la Nasa.

Un análisis de la contaminación por PM.2.5 en Monterrey realizado por el Centro Mario Molina determinó, mediante trabajos de modelación y análisis de datos históricos de dirección y velocidad del viento, que la dirección predominante en la que se desplaza el aire va del Este y Sureste hacia el Norte por lo que los municipios ubicados en ese sector son en buena parte del año sitios receptores de parcelas de aire cargadas de contaminantes atmosféricos que se emiten desde el Este y Sureste de Monterrey (Cadereyta y Pesquería) donde se ubica la refinería de Pemex y la central termoeléctrica de la CFE de Pesquería.

De acuerdo con el Programa de gestión para el mejoramiento de la Calidad del Aire del Estado de Nuevo León (ProAire NL) 2016-2025, en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) las fuentes fijas constituyen el principal origen de dióxido de azufre (97%) y partículas suspendidas con un diámetro aerodinámico menor a 2.5 micras (PM2.5) (67%) y son el segundo emisor de partículas suspendidas con un diámetro aerodinámico menor a  10 micras (PM10) (45%) y óxidos de nitrógeno (34%).

De la planta de Cadereyta proviene 80% de las emisiones de dióxido de azufre; 16% de PM2.5 y 10% de PM10 y son generados de las instalaciones petroleras.

Precisamente las instalaciones de petróleo y petroquímica de Cadereyta contribuyen con 87.6% de las partículas PM10 que emite el municipio y éste aporta 11% de ese contaminante que se produce en el estado.

En el caso de bióxido de azufre, Cadereyta emite 97.7% que produce el estado y de ese volumen 99.9% son responsabilidad de instalaciones petroleras.

En el caso de óxidos de nitrógeno, el municipio emite 6.7% del total estatal y 93.8% provienen de instalaciones petroleras.

diego.badillo@eleconomista.mx