El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Francisco Solares, consideró que no se debe “satanizar” al sector ni a las empresas que están relacionadas con el accidente de la Línea 12 del Metro sin tener los resultados técnicos de un peritaje, porque las causas pueden ser diversas.

“Es lamentable lo que sucedió. Es una desgracia que podría tener diferentes orígenes. No podemos decir que sea culpa de uno o de otro, pueden ser fallas en el diseño estructural, en la construcción de la obra, en el mantenimiento (todas las estructuras necesitan mantenimiento permanente y adecuado) o alguna decisión equivocada de los dueños de la obra, que en este caso es el gobierno local”, comentó.

En tal caso, habría que determinar responsabilidades y aplicar la ley correspondiente. Incluso, dijo, cabe la posibilidad de que sea más de una la causa del accidente.

De acuerdo con información pública, en la Línea 12 las tareas de obra civil y los sistemas y vías de las 20 estaciones estuvo a cargo de un consorcio liderado por ICA y Carso (ambas constructoras afiliadas a la CMIC con experiencia internacional), el cual contó con la participación de Alstom (quien ya precisó que su labor no se relaciona con temas de construcción).

Se afecta la imagen

Acerca de la afectación, o no, para el sector de la construcción por las diversas menciones que se ha hecho de las empresas en los últimos días, dentro y fuera de México, el representante empresarial consideró que está ocurriendo y pidió mesura, apelando a la experiencia que tienen en sus amplias trayectorias.

“Sí, afecta. Desde luego que hay un daño para la imagen de las constructoras, en primer lugar, porque todavía no hay ningún dictamen al respecto, puede ser que tengan responsabilidad o puede ser que no o que sea compartida. No sabemos. Si en este momento se dice sin argumentos: esto es error o responsabilidad total de las constructoras sí se está dañando la imagen”, explicó.

Además, se suma a otra afectación que enfrentan durante el actual sexenio, en donde desde la voz del Presidente Andrés Manuel López Obrador se ha transmitido el mensaje de que hay firmas corruptas para argumentar la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en obras estratégicas como el Tren Maya o el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía.

En respuesta, la CMIC ha buscado explicar que coinciden con el mandatario en el combate a la corrupción y que si una empresa es culpable se debe actuar conforme a la ley, pero también explicar que si una obra sube de precio o se posterga su construcción es porque puede haber cambios en el proyecto y no porque se robe el dinero.

“En la cámara tenemos un lema: Tolerancia cero a la corrupción, estamos con la cultura de la denuncia. Somos empresas formales”, agregó.

Debido a que las constructoras relacionadas con el accidente trabajan en el Tren Maya, ¿mira algún riesgo de que la Sedena tome todo el control, además de los tramos que ya se le encargaron?

No, porque el Ejército no está diseñado para la construcción civil y además no tendría la capacidad de respuesta en los tiempos que se requieren.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx