El acuerdo anunciado entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID Invest) y el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), es en esencia una línea de crédito revolvente por 12,000 millones de dólares a 90 días para proveedores de micro, pequeñas y medianas empresas que no requiere respaldo ni garantía del gobierno, ni recursos del erario, advirtió el vicepresidente y senior portfolio manager en el fondo de inversión global Franklin Templeton, Luis Gonzalí.

Si bien, requiere el “visto bueno” de Hacienda, por la estructura administrativa del funcionamiento con el organismo internacional, no queda documentado como deuda pública ni cuenta con garantías que pongan en riesgo los recursos del gobierno, aseguró.

“Es una buena noticia que los empresarios consiguieran apoyo de otros medios, ya que el gobierno no se puso las pilas. No debería hacer mayor ruido ya que se trata de un acuerdo entre privados”, observó.

Entrevistado por El Economista, explica que la respuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador al acuerdo, donde específicamente dijo que era bienvenido si no se requiere el aval financiero del gobierno, es una buena señal.

En la conferencia del mandatario del 27 de abril, AMLO señaló que “si no le cuesta al pueblo, o sea, si no es a cargo (sic) del presupuesto, adelante. Porque si es a cargo (sic) del presupuesto no lo acepto, porque tenemos que rescatar a los que necesitan comer”.

Empresa ancla, el garante

Previo, el representante del Banco Interamericano de Desarrollo, Tomás Bermúdez, precisó que son las empresas ancla y ellos mismos, quienes están asumiendo el riesgo de las pymes y microempresas que son parte de la cadena de valor que serán motor de la recuperación.

Detalló que este tipo de financiamiento y garantías son más eficientes que las exenciones tributarias y resultan menos costosas.

Afirmó que México es accionista del BID Invest, a través de la Secretaría de Hacienda y fue consensuado este acuerdo con ellos. “No se registra como deuda de México, porque es un financiamiento directo a las empresas. Nosotros (BID) estamos asumiendo a través de BID Invest, el riesgo de las pymes que confirman facturas con empresas ancla que son las empresas grandes mexicanas, pero estamos tomando el riesgo de la pyme”, destacó.

Al final del día, quien pide un préstamo no son las pymes, sino las grandes empresas y prestarán a sus proveedores como adelantándoles facturas.

“De forma que tiene la empresa grande a sus proveedores bien afeitados y no hay disrupción en las cadenas de suministros. En realidad, el BID se está volteando contra empresas grandes y éstas, al pedir un préstamo vía factoraje inverso es cuando dinero permea a las pymes”, aseguró.

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