Al menos seis de cada 10 personas que dejaron de trabajar y recibir un salario en México a causa de la pandemia de Covid-19 pertenecen al sector de las microempresas del país.

La Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) elaborada por el Inegi revela que de las más de 12 millones de personas que dejaron de laborar en abril, 67% de ellas, es decir 8.1 millones, corresponde a trabajadores de micronegocios, empresas que emplean a menos de 10 personas.

Por tamaño de unidad, el segundo segmento más afectado por la emergencia sanitaria es el que labora en pequeñas empresas. Ellos representan el 19% de las personas que quedó desocupada y sin ingresos en el cuarto mes del año, un grupo de 2.3 millones de trabajadores. Le siguen quienes laboran en grandes empresas, con el 11% del total, es decir, 1.3 millones de asalariados, y el sector de las medianas empresas, con una participación de 4%, lo que equivale a medio millón de empleados.

Hasta marzo de este año, Edgar Vielma Orozco, director general de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, expresó que “en los micronegocios se venía manejando una cifra de 22.8 millones de personas que se encontraban en ese tamaño de unidades económicas. Ahora la cifra es de cerca de 15 millones de personas (14.7 millones), es decir hay una disminución de 8 millones de personas que se encuentran bajo este estatus que dejaron de trabajar en los micronegocios”.

Otra característica de las personas que dejaron de trabajar por la crisis sanitaria es que pertenecen a la economía informal. La ETOE revela que los empleados que no cuentan con vínculos formales con su empleador pasaron de 31 millones de personas en marzo a 20.7 millones en abril.

Especialistas consideran que la baja desocupación concentrada en los micronegocios evidencia diversos aspectos que contrastan entre sí. Por un lado, las pequeñas unidades económicas son el motor del empleo, pero, por el otro, tienen poca capacidad para resistir el impacto de una crisis.

Eduardo Contreras, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) de la Ciudad de México, considera que la desocupación reportada por el Inegi en los micronegocios es una muestra de la poca capacidad que tienen los pequeños establecimientos para resistir, en comparación con las grandes empresas.

El gobierno federal implementó un programa de microcréditos de 25,000 pesos para apoyar a los pequeños empresarios que no despidieron personal. Sin embargo, el apoyo no resuelve el problema de fondo y mucho menos es una medida que ayude a que los micronegocios recuperen el empleo perdido, afirma la Canacope.

Pero el problema no sólo ha sido la cantidad del microcrédito y su lejana alineación con las necesidades de los microempresarios. Eduardo Contreras considera que el acceso a estos apoyos no es parejo para los pequeños negocios.

“Se daba de acuerdo al padrón o al registro que se había hecho del Bienestar, muchos pequeños negocios, muchas pequeñas y medianas empresas quedaron fuera de este censo que se hizo, por lo que no fueron considerados para el microcrédito”, ejemplifica el presidente de la Canacope de la Ciudad de México.

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