La presión para que México implemente una política espejo frente a la reforma fiscal que se planea en Estados Unidos que incluye un impuesto con ajuste fronterizo , se dará si este país logra un esquema enfocado en gravar más el consumo y aplicar una tasa baja y plana de Impuesto Sobre la Renta, previó Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

De materializarse dicho modelo es de esperarse que fluya más inversión y se dinamice la economía en el vecino país, con lo que el sistema fiscal en México no debería permanecer estático, so pena de que se erosione la competitividad de nuestro país para seguir atrayendo inversiones, explicó.

Si lo hacen bien (en Estados Unidos) y pueden transitar del income tax más hacia un flat tax con una tasa muy bajita pero muy bien repartida, con una base gravable muy bien puesta, México sí tiene que poner sus barbas a remojar y deberíamos hacer más o menos lo mismo , opinó. En este escenario, los efectos transfronterizos de este enfoque fiscal se observarían no tanto por una tasa con ajuste fronterizo (BAT, por sus sigla en inglés) como la planteada por el senador republicano Paul Ryan, sino por el subsidio a ciertos factores productivos o sectores.

Reducir el Impuesto Sobre la Renta y subsidiar factores productivos sí podría tener efectos transfronterizos (...) Si Estados Unidos se mueve a una propuesta más recargada en impuestos al consumo y corrige los precios relativos, pueden verse esos efectos , expuso.

El BAT que propone Ryan impediría a las empresas deducir sus importaciones y permitiría hacer lo contrario con las exportaciones, mientras que implicaría bajar la tasa del impuesto corporativo de 35 a 20 por ciento. Por su parte, el presidente Donald Trump quiere favorecer a áreas de la industria estadounidense que han perdido ímpetu en los últimos años, como son la explotación del carbón o la producción de acero, algunas de ellas consideradas obsoletas e ineficientes.

En realidad, este impuesto (el BAT) es un rebranding del Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA), implica recargar la estructura fiscal de Estados Unidos más en gravar el consumo (...) No se trata de un impuesto nuevo o que esté reinventando el hilo negro , dijo Molano.

Muros políticos

Pero identificó dos problemas políticos con lo poco que se conoce de la propuesta hasta ahora; primero, es poco probable que se apruebe un impuesto federal al consumo, pues los estados que ya lo gravan tendrían en entredicho esa potestad y, segundo, desaparecer los subsidios fiscales del sistema actual va contra los intereses de poderosas coaliciones políticas, como las agrícolas.

En unos meses el Congreso estadounidense discutirá la propuesta de reforma fiscal republicana, que ha generado adeptos entre empresas de manufactura altamente exportadoras como Boeing o GE, pero ha sido rechazada por grandes cadenas comerciales minoristas del país, como Walmart o JC Penney, muy dependientes de la mercancía importada.

Pero además existe un problema técnico con la propuesta, el BAT elevará los precios de acuerdo con los modelos del Imco, entre 5 y 7% , lo que activaría una política antiinflacionaria de alza de tasas de interés y apreciaría más el dólar estadounidense, afectando la competitividad de las exportaciones de Estados Unidos.

Si se altera la estructura de precios relativos como ocurriría con este BAT muy probablemente se vería una apreciación del dólar (...) lo que está matando la competitividad de la región (Norteamérica) es la apreciación del dólar , sentenció Manuel Molano.

El director del Imco lamentó que por primera vez en la historia no existan economistas con una trayectoria académica y profesional reconocida en la Casa Blanca, lo cual eleva la probabilidad de que se tomen decisiones equivocadas.

Me preocupa no ver economistas de primer nivel en Washington , dijo, al poner como ejemplo a Peter Navarro, director del Consejo Nacional de Comercio de Estados Unidos, quien tiene un limitado reconocimiento en el sector académico.

octavio.amador@eleconomista.mx