Los flujos mundiales de Inversión Extranjera Directa (IED) crecerán entre 10 y 15% en 2021, a tasa interanual, proyectó la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

De acuerdo con el Informe sobre las inversiones en el mundo 2021 de la UNCTAD, publicado este lunes, los flujos de IED se desplomaron a nivel mundial en 35% en 2020, a 1 billón de dólares, desde 1.5 billones de dólares del año anterior.

Los bloqueos causados por la pandemia de Covid-19 en todo el mundo ralentizaron los proyectos de inversión existentes, y las perspectivas de una recesión llevaron a las empresas multinacionales (EMN) a reevaluar nuevos proyectos.

La caída estuvo fuertemente sesgada hacia las economías desarrolladas, donde la IED cayó 58%, en parte debido a la reestructuración empresarial y los flujos financieros intraempresariales.

Por otra parte, la IED en las economías en desarrollo fue relativamente resistente, disminuyendo 8%, principalmente debido a los fuertes flujos en Asia.

Como resultado, las economías en desarrollo representaron dos tercios de la IED mundial, frente a poco menos de la mitad en 2019.

Por el contrario, los patrones de IED contrastaron marcadamente con los de la actividad de nuevos proyectos, donde los países en desarrollo son los más afectados por la caída de las inversiones.

En los países en desarrollo, el número de proyectos greenfield recientemente anunciados se redujo en 42% y los acuerdos internacionales de financiación de proyectos, importantes para la infraestructura, en 14 por ciento.

“Estos tipos de inversión son cruciales para la capacidad productiva y el desarrollo de la infraestructura y, por lo tanto, para las perspectivas de recuperación sostenible”, dijo Isabelle Durant, secretaria general interina de la UNCTAD.

Todos los sectores de inversión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), menos uno, registraron una disminución de dos dígitos con respecto a los niveles anteriores a Covid-19.

El impacto exacerbó las caídas en sectores que ya eran débiles antes de la pandemia, como la energía, la alimentación y la agricultura y la salud.

“La caída de la inversión extranjera en los sectores relacionados con los ODS puede revertir el progreso logrado en la inversión en los ODS en los últimos años, lo que representa un riesgo para el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y para una recuperación pospandémica sostenida”, dijo Durant.

Las tendencias de la IED en 2020 variaron significativamente según la región. En las regiones en desarrollo y las economías en transición, se vieron relativamente más afectados por el impacto de la pandemia en la inversión en actividades basadas en recursos e intensivas en cadenas de valor mundiales.

Las asimetrías en el espacio fiscal para el despliegue de medidas de apoyo económico también generaron diferencias regionales.

Los flujos de IED hacia Europa disminuyeron en 80%, mientras que los de América del Norte cayeron de manera menos pronunciada (-40 por ciento).

La caída de los flujos de IED en las regiones en desarrollo fue desigual, con 45% en América Latina y el Caribe y 16% en África.

Por el contrario, los flujos hacia Asia aumentaron 4%, siendo Asia oriental la principal región receptora, que representó la mitad de la IED mundial en 2020. La IED destinada a las economías en transición disminuyó 58 por ciento.

roberto.morales@eleconomista.mx

rrg