Una buena noticia recibió Latam Airlines, ya que en la búsqueda de financiamiento para hacer frente a su proceso de reorganización dio cuenta que el fondo de inversión Oaktree Capital Management se comprometió con 1,300 millones de dólares.

Mediante un hecho esencial, la aerolínea comunicó que se formalizó ante la corte de Estados Unidos el segundo tramo de la propuesta de financiamiento DIP (Debtor in Possession, por su sigla en inglés), correspondiente al “A” y en la que se anuncia el aporte del fondo con sede en Los Ángeles, Estados Unidos.

Con esto, la compañía prácticamente asegura su continuidad considerando que necesitaba de unos 2,000 millones de dólares para el funcionamiento en los próximos meses.

Esta propuesta debe ser revisada y aprobada por la Corte de Nueva York en los próximos días al igual que el primer tramo anunciado previamente al mercado, denominado Tramo C y que involucra los 900 millones de dólares comprometidos por los accionistas Qatar Airways y familias Cueto y Amaro que incluye una ampliación por  250 millones de dólares.

Si bien la norma establece que esta propuesta se debe revisar en 21 días, en el escrito la firma pidió al juez que la revise en cinco. Además, con esto se viabilizan los aportes que comprometieron los accionistas, quienes habían puesto como condición que la suma de los tramos A más C sumara al menos 1,900 millones de dólares para concretar la entrega de sus recursos.

Proceso en Capítulo 11 ha sido exitoso: CEO

Este apoyo, para Roberto Alvo, CEO de Latam Airlines Group, es una demostración de confianza en el grupo empresarial aéreo y “permitió asegurar todos los recursos necesarios para continuar operando durante la crisis y a medida que la demanda se recupera, para completar con éxito el proceso del Capítulo 11”. Latam, la mayor aerolínea de la región, tenía un volumen de pasajeros de más de 70 millones al año y más de 300 aviones antes de que la pandemia llevara a los Gobiernos a cerrar fronteras, lo que la obligó a dejar aviones en tierra y recortar personal. La compañía dijo en junio que quería captar hasta 2,150 millones de dólares en deuda nueva para cubrir los costes mientras se encontraba en bancarrota.

La aerolínea además comunicó que su filial brasileña también se acogió al capítulo 11 de la ley de quiebras en Estados Unidos, ya que los efectos económicos que significó la prolongación de la pandemia obligaron a la entidad a acogerse al procedimiento para reestructurar sus pasivos financieros y administrar eficientemente su flota, manteniendo su continuidad operacional, además de facilitar su acceso al financiamiento DIP (Deudor en posesión).

Cuando inició su proceso en la justicia norteamericana, la empresa dejó afuera la filial en Brasil y Argentina, dado que, en el primero de los casos,  había conversaciones avanzadas para lograr apoyos económicos de organismos estatales, los que hasta ahora no llegaron.

El día jueves se llevó a cabo la primera audiencia en Argentina entre los gremios aeronáuticos y la línea aérea, de forma virtual, el Ministerio de Trabajo exhortó a la compañía a abonar los sueldos adeudados, pero aún no definió si permite la apertura o no del procedimiento preventivo de crisis (PPC), solicitado el pasado 17 de junio. Fuentes del sector aseguraron que podría haber novedades en ese sentido la próxima semana.

Si bien el colapso de los viajes perjudicó a las aerolíneas de todo el mundo, las aerolíneas latinoamericanas sufrieron un mayor impacto.