“Si bien es cierto que han cambiado los hábitos de consumo, la televisión continúa siendo muy relevante en México y a nivel global, tanto para las audiencias como para los anunciantes”.

En el año 2019 se presentaron cambios significativos en temas referentes al consumo de medios. La televisión, por primera vez en la historia, y de acuerdo con un reporte de la consultora Zenith Media, dejó de ser la plataforma estrella de los medios masivos de comunicación, otorgando esa posición a un nuevo favorito: el internet.

El mismo reporte reveló que, el año pasado, el uso promedio de la web fue de 170 minutos (2 horas con 50 minutos) diarios por persona, mientras que el de la pantalla chica fue de 167 minutos. Este cambio, cabe mencionar, se ha producido de manera paulatina, ya que se ha observado un descenso en el consumo de televisión, tanto abierta como de paga, durante los últimos diez años.

De 2009 a 2019, el tiempo diario para ver televisión abierta decreció de 3 horas con 16 minutos a 2 horas con 33 minutos, mientras que el de televisión de paga, en 2018, pese a registrar un crecimiento de 36 minutos a 1 hora con 5 minutos, presentó un descenso de 21%. En efecto, la gente ha comenzado a migrar; estamos dejando de ver los programas de televisión, para dar paso al consumo de contenido a través de internet, el cual, se sabe, se encuentra en gradual aumento.

Según datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), cerca de un tercio de la audiencia paga una suscripción periódica; las plataformas más utilizadas son YouTube (77%), seguida por Netflix (27%), mientras que el dispositivo que más se usa para consumir contenidos es el teléfono celular (81%).

Este suceso se debe a diversos factores, entre ellos, el cambio en las preferencias del consumidor. En la actualidad, los jóvenes opinan que los contenidos de la televisión son de mala calidad, poco creativos, repetitivos y, en algunos casos, discriminatorios. De igual forma, denotan, como una de las desventajas de la televisión abierta, el exceso de publicidad, las fallas en la señal y la baja resolución en comparación con el contenido ofrecido por streaming o internet.

Pero, ¿qué pasa con las nuevas plataformas de streaming? Éstas han cambiado la forma que conocíamos para consumir contenidos, al ofrecer a las audiencias novedosas opciones, como, contenidos grabados (películas y series), los cuales se pueden visualizar en el momento y en lugar que quieran, sin cortes comerciales.

Además, de acuerdo con el estudio “Hábitos de consumo de medios de comunicación por jóvenes”, del IFT (2019), la principal razón para consumir contenido a través de plataformas Over The Top (OTT), es la libertad de elegir qué ver y en qué momento. El 43% de las personas consume contenidos audiovisuales a través de su smartphone, gracias a que este dispositivo puede ser llevado a cualquier lado.

Asimismo, plataformas como Netflix permiten a los usuarios descargar episodios de sus series o películas favoritas en su dispositivo móvil, para poder visualizarlas sin la necesidad de utilizar sus datos o estar conectados a una red WiFi.

Otros factores involucrados, además de la libertad de elección, accesibilidad a las plataformas de OTT y conectividad en redes sociales, es la industria telefónica, la cual ha impulsado el posicionamiento de internet a través de la fabricación de teléfonos inteligentes para clientes con diferente poder adquisitivo.

Si bien es cierto que han cambiado los hábitos de consumo en varios aspectos, el fin de la era de la televisión todavía se vislumbra lejano. Ésta continúa siendo muy relevante en México y a nivel global, tanto para las audiencias como para los anunciantes.

Tampoco se puede olvidar que las televisoras y las empresas de streaming son las principales responsables de generar contenido, el cual se puede transmitir en diferentes medios, ya sea TV abierta, TV de paga, sitios web, plataformas OTT, medios digitales, salas de cine, DVD, entre otros; en consecuencia, la televisión todavía no está “fuera de la jugada”.

En el caso particular de México, la TV se ha convertido en un medio que impulsa la convivencia y se utiliza de manera rutinaria. La televisión abierta continúa siendo, por ejemplo, un medio en el que se distribuye un gran número de eventos deportivos. Tal es el caso del futbol, al transmitirse la mayoría de los partidos de la liga mexicana por dicho medio.

De igual forma, es de destacar que uno de los contenidos más vistos por los jóvenes son los noticieros matutinos y nocturnos, que son utilizados como una especie de compañía para este sector de la población al momento de realizar sus actividades rutinarias entre semana.

Actualmente, de acuerdo con la encuesta nacional del IFT “Consumo de Contenidos Audiovisuales” (2018), los canales de televisión abierta son vistos por 72% de la población. No obstante, la tendencia global es que la gente consuma cada vez menos minutos de TV y, además, que más hogares “corten el cable” o, mejor dicho, “la televisión de paga”.

Considerando lo anterior, la realidad es que en este enfrentamiento por la audiencia nada está aún definido. La televisión y el internet todavía tienen un largo camino por explorar en el corto y largo plazos, y aunque pudiera parecer que la televisión está quedándose atrás, lo cierto es que los datos muestran una perspectiva alentadora no solo para el internet, sino también para la TV.

Germán Ortiz es Socio Líder de la Industria de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones de Deloitte México.

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