Grupo GEPP, empresa que se encarga de producir, vender y distribuir varias marcas de bebidas carbonatadas de PepsiCo en México, habría cesado, a finales de mayo, operaciones en su centro de distribución de Ciudad Altamirano, Guerrero, a consecuencia de la presión de grupos delictivos, tal como sucedió hacen un par de meses con Coca-Cola Femsa. 

“Grupo GEPP informa a sus Clientes y Consumidores sobre el cierre temporal de las operaciones comerciales del centro de distribución directa de Ciudad Altamirano, Estado de Guerrero, al no estar presentes las condiciones requeridas para la continuidad de la distribución de su portafolio de productos al mercado”, se limitó a informar la empresa en un comunicado.

No sería el primer daño que la inseguridad causa a la empresa, y es que en 2015 se dio a conocer que el jefe de administración regional -de Guerrero- de PepsiCo, Hugo de la Cruz, fue “levantado” por hombres armados en un retén a dos kilómetros de la cabecera municipal de Teloloapan, cuando se dirigía a Ciudad Altamirano, desde entonces no se volvió a informar sobre su paradero. En dicho año cerraron al menos 270 negocios y empresas entre Acapulco y Chilpancingo.

De acuerdo con medios locales, el cierre de la unidad de Grupo GEEP se habría dado desde finales de mayo, y afectará el abastecimiento de productos en los municipios de Pubgarabato, Coyuca de Catalán, Cutzamala, Ajuchitlán, Tlapehuala y Tlalchapa.

A finales de marzo la embotelladora Coca-Cola Femsa anunció un cierre indefinido de sus operaciones en Ciudad Altamirano, Guerrero, donde opera uno de sus Centro de Distribución, debido a hostigamiento de grupos delicuneciales durante los últimos meses, e incluso denunciaron una agresión hacia uno de sus colaboradores, haciendo referencia a que “la falta de condiciones necesarias para operar de manera eficiente y segura en esta zona del estado de Guerrero, así como la reciente agresión injustificada hacia uno de nuestros colaboradores, llevó a la empresa a tomar esta decisión”.

Después, a finales de mayo Lala confirmó que suspendió temporalmente sus operaciones en el Centro de Distribución de Ciudad Mante, en el Estado de Tamaulipas, debido a la inseguridad, luego que al menos una de sus camionetas fuera incendiada ese mes.

Antonio Ocaranza, director consultor de Oca Reputación, alertó en aquella ocasión que dado la violencia desatada “no me extrañaría que hubiera más empresas que tuvieran que tomar una decisión así, porque lo que hemos estado viendo a lo largo de los meses es un deterioro de la situación de seguridad; y una preocupación de la autoridad de no actuar antes de las elecciones”.

De este modo, la inseguridad ya ha hecho cerrar operaciones de centros de distribución de tres grandes empresas de alimentos y bebidas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). 

El Centro de Distribución de Grupo GEPP, empresa que cotiza en la BMV como CULTIBAB, reportó hasta el cierre de 2017 tener 44 plantas de producción y embotellado con 125 líneas de producción, 2 plantas de producción de plásticos, 310 centros de distribución ubicados en todo el país, así como una flota de entrega de 8,997 camiones para bebidas carbonatadas, no carbonatadas y garrafones de agua.

Fue en 2011 cuando PepsiCo otorgó a Grupo GEEP los derechos exclusivos para producir, vender y distribuir varias marcas de bebidas carbonatadas de PepsiCo en México, lo que le ha permitido acceder a marcas de reconocimiento mundial como Pepsi Cola, Pepsi Light, Seven Up, Manzanita Sol, Mirinda, Lipton, Be Light, y Gatorade. Adicionalmente, Grupo GEPP ha desarrollado su propio portafolio compuesto por marcas como Epura y Santorini; y la distribución de las bebidas producidas bajo contratos de franquicia de las marcas Squirt, Canada Dry, Jumex Fresh, Jumex Fruzzo, Jarritos y RockStar.

La empresa embotelladora detalló en su informe anual 2017 que depende de dos plantas de producción para el suministro de 76% de las necesidades de preformas PET para la producción de bebidas carbonatadas y 98% de las tapas PET que utiliza para la producción de botellas de plástico, las cuales son un componente principal para la producción de bebidas carbonatadas y no carbonatadas y garrafones de agua.

Cualquier interrupción potencial en las operaciones de las plantas de producción podrá obligar a Grupo GEPP a adquirir botellas y tapones de PET a precios mayores, lo que tendría un efecto negativo adverso en el negocio y sus resultados financieros. (Con información de Agencias)

maria.rodriguez@eleconomista.mx