La recuperación del empleo se hizo más lenta en agosto, advirtió el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En el octavo mes del año, 653,000 personas regresaron a sus ocupaciones, menos de la mitad de lo observado en julio y un poco más de una décima parte de lo reportado en junio.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), de quienes recuperaron su empleo en agosto, 71% lo hizo en espacios informales, es decir, sin acceso a prestaciones y seguridad social, y el 29% restante en la formalidad.

De esta manera, de los 12.5 millones de personas que dejaron sus trabajos entre marzo y abril a causa del confinamiento y la paralización de actividades no esenciales por la pandemia de Covid-19, el 57% ha regresado a una ocupación, es decir 7.1 millones de personas.

La reincorporación al empleo ha sido más rápida en el sector informal, pues de los 10.4 millones de plazas laborales perdidas en este sector se han recuperado 7.2 millones, lo que implica un porcentaje de 68.8%; en tanto, en la formalidad se perdieron 3.7 millones de empleos durante abril y mayo y de esa cantidad se han repuesto apenas 1.6 millones, es decir 43.5 por ciento.

En tanto, otras 700,000 personas se han reincorporado a la fuerza laboral, pero en la búsqueda activa de un empleo, para sumar un total de 2.8 millones en esta condición y una tasa de desocupación de 5.2%, indicador 0.2 puntos por debajo de lo observado en julio, aunque 1.9 puntos por encima de lo observado en marzo.

Por el tipo de ocupación, y con las variaciones observadas entre abril y agosto, mientras el empleo formal se mantiene en el mismo nivel observado en el primer mes de confinamiento, en 22.6 millones de personas, el informal pasó de 20.7 a 27.8 millones de personas en dicho periodo, es decir, un aumento de 7.1 millones de personas. Con este dato, la tasa de informalidad laboral llegó a un nivel de 55 por ciento.

La tasa de subocupación, por su parte, que abarca a quienes tienen necesidad de laborar más horas para cubrir sus necesidades, fue de 17% en agosto, cifra 1.4 puntos porcentuales menor a la reportada un mes antes, lo que implica la salida de 596,000 personas de esta condición. En marzo, este indicador se ubicó en un nivel de 9.1 por ciento y tocó fondo en mayo al alcanzar una tasa de 30% de la población ocupada.

Si bien la reapertura gradual de actividades laborales después de la Jornada Nacional de Sana Distancia inició en junio, hasta ahora, la reactivación de las fuentes de trabajo se ha dado principalmente en los sectores agropecuario e industrial, mayoritariamente en la industria de la construcción en este último caso, los cuales crecieron en 2.3 y 1.4 puntos respecto a julio. El sector comercio, por su parte, sigue en terreno negativo, con la salida de 1.4 millones de trabajadores en agosto, un retroceso mensual de 3.9 puntos.

Los resultados mensuales de la ENOE, detalló el Inegi “confirman la recuperación de la ocupación y el empleo iniciada en junio, aunque más lenta que en el mes previo, impulsada principalmente por la reapertura gradual de los negocios y empresas en actividades económicas no esenciales”.

“Sigue mejorando el mercado laboral, aunque a paso lento”, expresó Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, en su cuenta de Twitter. “Los datos laborales recientes han sido decepcionantes”, detalló David Kaplan, especialista Senior de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De acuerdo con el reporte de Banco Base, que encabeza Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de la institución, la reactivación del trabajo presenta una recuperación mayor en la informalidad, además está latente la posibilidad de una segunda ola de pérdida de empleo. “Se recupera a paso lento y muestra riesgos importantes”, expresó.

 

Sueldos a la baja

Por su parte, Juan Carlos Alderete, director de Análisis Económico del Grupo Financiero Banorte resaltó que la recuperación de empleo en agosto reportada por el Inegi tuvo mayor presencia en el sector informal. La tasa de informalidad laboral incrementó, aunque se mantiene por debajo del promedio de 57% de los últimos cinco años.

La informalidad y la subocupación, que a pesar de su reducción se posiciona muy por encima de los niveles previos a la pandemia, no son las únicas señales de alerta. La recuperación ha tenido una marca más fuerte en los empleos con los salarios más bajos.

De los empleos nuevos, la gran mayoría se concentró en el renglón de hasta un salario mínimo, seguido por quienes ganan entre dos y tres salarios mínimos. En contraste, se eliminaron empleos en la categoría de entre tres y hasta cincos salarios mínimos.

“Ciertas métricas clave continúan sugiriendo que estas siguen estando deterioradas, lo cual, en conjunto con un menor nivel de empleo, representa un reto importante para un repunte en el consumo privado. En específico, parece que los empleos recuperados han sido con menores remuneraciones, lo que podría explicarse por las necesidades de las empresas para controlar costos”, destaca el analista de Banorte.

Desde la óptica de Carlos González Martínez, Subdirector de Estudios Económicos de Scotiabank, el incremento de la tasa de informalidad laboral de 54.9 a 55.1% se visualiza como una tendencia en la que este renglón se acerca rápidamente a los niveles previos a la pandemia.

Las cifras en la ENOE de agosto, detalló el especialista están en línea con la “gradual normalización de la actividad económica en el quinto mes de contingencia sanitaria” en México a causa del Covid-19 y con el reporte positivo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la creación de empleo formal en el octavo mes del año.

“En agosto el IMSS presentó su primer aumento mensual en seis meses, de 92,390 plazas, aunque siguió reportando sus caídas absolutas más acentuadas tanto para un enero-agosto, de -833,100 puestos, como para los últimos doce meses a agosto, de -833,668 plazas, sus peores resultados para lapsos similares al menos en 23 años”, puntualizó.

De esta manera, concluyó, los datos reportados para el mercado laboral todavía proyectan “una débil expectativa para la generación de empleo en lo que resta del presente año”.

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