El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es un elemento de confianza para las inversiones y nos coloca como una parte del bloque económico más importante del mundo (Norteamérica); sin embargo, es “insuficiente” para México, porque “no estamos listos” para ser un polo de los capitales ante el constante cambio de señales sin rumbo, aseveró el coordinador del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Moisés Kalach.

La ratificación del T-MEC por el Senado estadounidense representa la culminación de un trabajo de más de tres años y medio que el sector privado acompañó al gobierno mexicano y remarca que “somos una piedra angular de América del Norte como plataforma de comercio exterior, al ser el principal socio de Estados Unidos”, aunque también queda demostrado que “no será suficiente para generar la confianza plena de las inversiones, porque tenemos competidores en el mundo que están haciendo un muy buen trabajo en el mundo para atraer inversión”, lamentó.

En entrevista telefónica, el representante de la Iniciativa Privada durante las negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte criticó que el actual gobierno envíe señales “muy difíciles” y “contrarias” en atracción de inversiones, tal es el caso del cambio de reglas en el sector energético (gasoductos, petróleo y electricidad).

“Nosotros (en México), lo que tenemos que hacer es volvernos un polo de inversión y, desafortunadamente, hoy no estamos listos para hacerlo. Yo no veo a México listo y en este gobierno me parece que ha dado pasos, pero no necesariamente son dirigidos a incentivar la inversión sino neutrales o contrarios”, expresó Kalach.

Explicó que México tiene competidores en el mundo que fomentan las inversiones, porque tienen un país con mayor seguridad jurídica y seguridad para la gente que trabaja ahí, se promueven las cadenas de abasto y de valor, hay menos corrupción, entre otros factores. En suma, “sí existe un ambiente de negocios amigable para los capitales”.

Al respecto, Pedro Tello, analista económico y financiero del sector privado, comentó que el hecho de suponer que con el T-MEC se van a abrir los expedientes de la inversión que actualmente están en pausa, de las empresas extranjeras que tienen planes en México y de inmediato se va a dar la producción, el empleo y crecimiento, “es ponerle demasiados milagros a un proyecto que no los tiene”.

Por sí mismo, el nuevo tratado de América del Norte “no tiene capacidad de impulsar el crecimiento al mismo tiempo y de rápida reacción”. Urge, dijo, crear un ambiente de negocios que estimule a las empresas a invertir y hacer de lado la cautela del 2019, por la compra de bienes y servicios.

“El gobierno de México tiene un gran desafío por delante y tiene que crear la certidumbre entre empresarios para el repunte de inversión y contribuir al ambiente que de seguridad al consumidor para que haga de lado la cautela mantenida a través de un empleo remunerado”, consideró.

Tello advirtió que si se opta “definitivamente” por cancelar las subastas de petróleo o electricidad, el mensaje que se estaría enviando es que los pasos que se dieron estratégicos para el sector energético, “van a quedar como pasos directos al vacío”.

Siguen las líneas rojas

Moisés Kalach sostuvo que la implementación de la reforma laboral en México y empatarla con el T-MEC es el riesgo más latente que percibe el sector empresarial, por lo que se buscarán grupos interdisciplinarios en el Senado de la República para corregir los errores laborales y evitar un panel de controversias.

“Tenemos tiempo para corregirlo y tenemos que complementar un sistema de la mano del gobierno mexicano para no llegar a esos paneles y corregir estos asuntos. Y si las empresas se empecinan a querer limitar derechos laborales acabarán con un problema”, expresó el coordinador del Consejo Consultivo de la Iniciativa Privada (IP).

Recordó que los cambios laborales en México tendrán un movimiento de 360 grados, desde los ecosistemas, las nuevas condiciones de contratos, la supervisión, las capacitaciones, otros, que representan riesgo de implementación, por lo que es “un reto enorme” para evitar caer en inconsistencias dentro del T-MEC.

Certeza, el mayor activo

Al margen de lo anterior, diversos organismos empresariales celebraron el paso decisivo que dio Estados Unidos para poner en vigencia el T-MEC en los próximo meses, ya que es un factor que genera certeza y confianza entre el empresariado para realizar inversiones.

“La ratificación del T-MEC en el Senado de Estados Unidos es una clara e inequívoca señal de certidumbre para los inversionistas de la región, particularmente los interesados en nuestro país”, aseveró la Confederación de Cámaras Industriales, que encabeza Francisco Cervantes.

A través de un comunicado, expresaron que los industriales mexicanos se muestran “satisfechos con lo alcanzado en el acuerdo entre las tres naciones”, debido a que fortalecerá la integración de las cadenas productivas y generará más oportunidades y empleos en México y en América del Norte.

“La ratificación del T-MEC por parte de Estados Unidos es una excelente noticia, vamos en la dirección correcta. Para aprovechar las ventajas competitivas del acuerdo es fundamental que, en paralelo, México concrete políticas públicas que incentiven la inversión —con seguridad y reglas claras—, la formalidad y el crecimiento de más y nuevas empresas generadoras de empleo y oportunidades”, destacó el presidente de la American Chamber México, Jorge Torres.

Los principales cambios del T-MEC

• Laboral. México se compromete a garantizar la negociación salarial colectiva y la democracia sindical so pena de ser demandado en paneles regionales y restringido en su comercio.

• Automotriz. Se eleva la regla de origen automotriz de 62.5 a 75%, con un componente mínimo de contenido laboral y de acero.

• Propiedad intelectual. Se endurecen penas contra la piratería de videograbaciones y se extiende el término mínimo de derechos de autor a 75 años.

• Comercio digital. Prohíbe la adopción de aranceles aduaneros y otras medidas discriminatorias en productos digitales, tales como: libros, video, música y software.

• Anticorrupción. Se establecen disciplinas para eliminar el soborno, la corrupción y el enriquecimiento ilícito en las áreas cubiertas por el tratado.

• Controversias. Garantiza que ningún país pueda bloquear los paneles de solución de diferencias.

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