La reactivación del sector de hidrocarburos no convencional estadounidense (shale) y el cuantioso gasto en infraestructura que ha prometido el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, pintan una perspectiva positiva para la empresa mexicana Grupo Cementos de Chihuahua (GCC), que acaba de completar el viernes pasado la adquisición de activos estadounidenses de Cementos Mexicanos (Cemex) en ese país, por 306 millones de dólares.

La compra contempla dos terminales de cemento, el negocio de materiales de construcción en El Paso, Texas, y Las Cruces, Nuevo México, además de una planta de cemento en Odessa, Texas, la cual se ubica en el corazón de una región conocida como Permian Basin, uno de los corredores de recursos hidrocarburíferos no convencionales (shale) más importantes de Estados Unidos y del mundo.

Sabemos que habrá ventajas y desventajas con esta nueva administración del presidente Trump, pero dado nuestro posicionamiento en Estados Unidos, creemos que las ventajas son mayores que las desventajas para GCC , dijo a El Economista Enrique Escalante, director general de GCC, una empresa que factura nada menos que 71% de sus ingresos en el vecino país.

En un mensaje de video divulgado en su cuenta oficial de Twitter el lunes pasado, Donald Trump anunció algunas de las prioridades de política para sus primeros 100 días de mandato, entre ellas cancelar las restricciones destructivas para el empleo , aplicadas al shale y al carbón limpio, lo que creará muchos millones de puestos de trabajo bien pagados .

Nuevo aire petrolero

Precisamente, la vocación productiva de la planta de Odessa es el cemento petrolero para la construcción de pozos. En la etapa más boyante del shale, en el 2014, este tipo de cemento llegó a pesar hasta 10% de los ingresos cementeros de GCC, proporción que cayó a 5% con el desplome del precio del crudo. No obstante, la apuesta es que el producto vuelva a repuntar.

Antes de la elección de Trump ya veníamos pensando en crecimientos moderados de un dígito en la demanda de cemento en la región donde participamos en Estados Unidos. Ahora, con estos programas adicionales de construcción del presidente Trump, probablemente podamos estar hablando de números todavía mejores, si no en el corto plazo, sí en el mediano plazo , dijo Escalante.

El directivo se mostró entusiasmado con la idea de Trump de emprender un programa de inversiones en infraestructura de hasta 1 trillón (1 billón en la escala latina) de dólares que queremos saber cómo y cuándo se van a dar, pero se van a dar seguramente, y eso traerá beneficios directos a GCC .

La planta de Odessa sumará 500,000 toneladas de capacidad de producción de cemento a GCC, lo que representará un incremento de 11%, desde las 4.5 millones de toneladas que poseía hasta el viernes. Por otro lado, a más tardar en el primer trimestre del próximo año, la empresa logrará 500,000 toneladas más, gracias a la ampliación de su planta en Rapid City, Dakota del Sur, en la que está en curso una inversión de 90 millones de dólares. Sumando dicho monto, la capacidad de GCC habrá crecido 22% a 5.5 millones de toneladas en menos de seis meses.

La integración de los nuevos activos tomará hasta dos años, así como el proceso de reducción de deuda en que la empresa incurrió para pagar la compra, la cual llevó la relación deuda neta-EBITDA de 1.42 a 2.68 veces, si bien ésta última razón financiera es todavía cómoda para la empresa. Después de esos dos años, estaremos listos para seguir con otra adquisición , indicó.

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