Fort Worth, Texas. El ritmo de crecimiento en el norte de Texas ha convertido a esa región en una de las más dinámicas de la economía estadounidense y propicia más negocios, más comercio, mayor oferta de empleo y mayor desarrollo de la economía, lo cual genera oportunidades de negocio o trabajo para empresas y profesionales mexicanos, al ser uno de los principales socios comerciales de México.

En la región económica de Fort Worth, Dallas, Arlington e Irving, conocida como Metroplex, existen aproximadamente 1,000 negocios de mexicanos o empresas con capital mexicano, dijo el cónsul de México en Dallas, Francisco de la Torre.

Al menos 20 de las más grandes empresas mexicanas, como Aeroméxico, Gruma, Bimbo, Lala, Carso, Grupo Elektra, Interceramic y Grupo Posadas tienen operaciones en la región del norte de Texas, de acuerdo con la oficina del gobierno texano.

“Es una de las regiones económicas más dinámicas del país, lo cual abre oportunidades de emprender negocios y un crecimiento la oferta de empleo, sobre todo en sectores como tecnologías de la información —empresas de Silicon Valley han encontrado en el norte de Texas mejores condiciones para desarrollar sus proyectos—, servicios y procesamiento de alimentos”, explicó el funcionario.

En la región norte de Texas viven —varían los cálculos—, entre 1.2 y 2 millones de mexicanos de distintas generaciones, “muchos de ellos muy exitosos. Hay empresarios, trabajadores en los sectores de bienes y servicios, deportistas profesionales, estudiantes. Hay de todo y su aportación a la economía del estado —con una tasa de crecimiento es de 5.2% promedio en los últimos años— es reconocida”, expresó el cónsul De la Torre.

Como resultado de la bonanza económica, la zona conurbada Fort Worth-Dallas es una de las más dinámicas en demografía y está ubicada ya entre las cinco primeras áreas conurbadas en EU. En ese contexto, grandes firmas de ese y otros países están volteando a ver a Fort Worth como opción para asentar sus oficinas centrales y varias ya han cambiado su domicilio corporativo a esa ciudad.

El intercambio comercial de Texas con México es muy importante para ese estado, pues asciende a 190,000 millones de dólares al año, y la tercera parte del comercio texano es con México, mientras que la balanza comercial entre la región Fort Worth-Dallas y México asciende a 1,300 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Cámara de Comercio de Fort Worth.

La presencia de México en la zona es secular y cada vez más visible. En los últimos seis meses se abrieron dos plantas de capital mexicano: Mission Foods, que creó 1,000 puestos laborales, y La Moderna. Además, próximamente el centro de diversiones infantiles Kidzania iniciará operaciones en el estado y Cinépolis ampliará su oferta de salas de exhibición, de acuerdo con Fernando Martí, comisionado de comercio e inversión de la oficina de ProMéxico en Dallas.

El cónsul refirió las oportunidades de negocio y empleo para mexicanos en Texas. “El estado tiene agresivos programas de incentivos, sobre todo fiscales, para atraer inversionistas” y destacó las ventajas competitivas de la región económica de Fort Worth-Dallas. “Geográficamente es el ombligo de la región TLCAN, pues está ubicada justo en el centro, y aunado a ello posee una infraestructura de comunicaciones y transporte muy competitiva, lo cual facilita el traslado de personas y bienes”.

El aeropuerto internacional de Dallas Fort Worth tiene 69 vuelos diarios hacia 19 destinos en México y en la zona también opera un puerto interior, que incluye rutas de carga aéreas, terrestres, ferroviarias, y Texas es sede de muchas de las principales empresas de telecomunicaciones. Reconoció que la afluencia de turismo mexicano al norte de Texas sí tuvo un declive, de 5 o 6% durante el año pasado, pero se trabaja para recuperarlo.

El consulado, dijo, atiende diariamente a 900 personas que buscan asesoría legal, quieren tramitar algún documento o buscan resolver algún tema comunitario y ha puesto en marcha un programa de capacitación que trabaja en tres ejes: educación, salud y educación financiera. “Se enseña a los paisanos interesados cómo pueden abrir un negocio, principios contables y de cultura empresarial. A lo largo de los años hemos comprobado que las mujeres mexicanas y las latinas en general son las más emprendedoras”, dijo De la Torre.

Creciente aportación al desarrollo en Texas

Mexicanos, al son del negocio

Fort Worth, Texas. LA PRESENCIA de los mexicanos en Fort Worth es natural, forman parte sustancial de su economía, así como la cultura de lo mexicano es perceptible en muchas esferas de la sociedad.

En el restaurante del museo de arte Kimbell, los comensales son recibidos por Adrián Burciaga, gerente regional de negocios alternos de la empresa Bon Appétit, que maneja el Café Modern del Museo de Arte Moderno de Fort Worth. También tiene a su cargo cinco comedores en universidades de EU y tres restaurantes más aquí.

Adrián creció en México, fue un deportista destacado y eso le sirvió para lograr una beca que le permitió estudiar en EU. Regresó a México a trabajar y volvió a EU, donde ha desempeñado diversos cargos y ahora, desde Fort Worth, maneja varios restaurantes.

“De joven quería ser futbolista. Jugué en el Santos de Laguna —Adrián es de Coahuila— y en algún momento me di cuenta que a través del deporte podía hacer una carrera universitaria aquí en EU”.

Se graduó como administrador de empresas y lleva varios años en EU, donde, dice, “siempre hay proyectos para quienes están preparados”.

Un icono de la cultura gastronómica en Fort Worth es el restaurante Joe T García. El fundador y su esposa llegaron a la ciudad en la década de los 30 y durante un tiempo él trabajó en el distrito de los stockyards (donde se comerciaba el ganado, uno de los negocios que pusieron las bases de la economía texana desde el siglo XIX) y tiempo después cambió de giro, con ayuda de su esposa, Esperanza, y pusieron un puesto de comida, donde el platillo principal eran las enchiladas.

Hoy, en un restaurante que ocupa media cuadra y  con capacidad para atender a 1,600 comensales simultáneamente, el platillo principal del restaurante Joe T García siguen siendo las enchiladas, y cientos de personas, tanto mexicanos como estadounidenses, hacen fila para tomar una mesa y degustar el menú que el restaurante ha desarrollado durante estos años, relata Hope Lancarte, una de las herederas de los fundadores y administradora del negocio.

Allí, en las cocinas del Joe T García, se gestó otro proyecto, que encabeza Lanny Lancarte, también descendiente del fundador. La influencia del negocio llevó a Lanny a estudiar gastronomía. Vino a una universidad en Cholula, donde aprendió las nuevas técnicas y los secretos de la cocina mexicana. Se los llevó en su maleta de regreso y comenzó a experimentar. Ha desarrollado varios proyectos y actualmente dirige Righteous Food, con Sarah Covington, un restaurante que fomenta la salud y el equilibrio a través de la alimentación. Tal ha sido el éxito de Lancarte que la organización de Rangers de Texas, de las Grandes Ligas de Beisbol, le pidió preparar el menú para el equipo local y el visitante cada que la novena juega de local en su estadio de Arlington, ciudad conurbada a Fort Worth.

hugo.valenzuela@eleconomista.mx