Las empresas mayoristas que administrarán, mantendrán y operarán la infraestructura pasiva de Telmex y Telnor, tras el plan de separación funcional ordenado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) a estas compañías de América Móvil, heredarán una baja de ingresos y pérdidas financieras de sus matrices, de inicio en aquellos negocios relacionados con los enlaces de redes corporativas.

En 2016 y 2017, un nuevo marco tarifario establecido por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) significó un impacto negativo de 3,465 millones de pesos en este rubro para Telmex y para el periodo 2014-2018 el efecto habrá sumado un total de 14,452 millones de pesos, expuso el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) el año pasado al regulador como parte de su argumentación en contra de la separación funcional de Telmex/Telnor.

El IFT resolvió el 27 de febrero de 2018 que tanto Teléfonos de México (Telmex) como Teléfonos del Noroeste (Telnor) tendrán que escindir sus negocios de provisión de servicios mayoristas relacionados con la red local, los enlaces locales y otros elementos de infraestructura pasiva en nuevas entidades mercantiles que atiendan solamente a Telmex/Telnor y al resto de la industria. El plan se ha denominado como separación funcional.

De acuerdo con el informe presentado por el STRM al IFT en una de las dos reuniones que los telefonistas tuvieron con los comisionados en 2017, las pérdidas y costos se incrementarán por la división de las empresas, por los costos de crear dos nuevas marcas comerciales; por el traspaso de pasivos y activos laborales de las hoy matrices a las futuras subsidiarias y a que en tanto las nuevas compañías no cuenten con un consejo directivo en sus primeros seis meses de vida que les marque una directriz, trabajarán su día a día con un esquema igual o similar al de Telmex/Telnor a la fecha de aplicación, lo que se traducirá en ineficiencias de operación.

Los costos, pérdidas y demás retos comerciales para las futuras mayoristas derivados de la separación funcional serán adicionales a los efectos que ya provocan la competencia en el mercado y las regulaciones asimétricas impuestas desde marzo del 2104 que también pesan sobre Telmex y Telnor, advirtieron los telefonistas a los reguladores, en un documento del que El Economista tiene copia.

Teléfonos de México fue consultado para conocer su posición sobre esta información, pero un vocero de la compañía dijo no tener comentarios al respecto.

Los impactos no sólo vendrán por el lado de las redes corporativas, aquellas que serán un ámbito de las nuevas empresas mayoristas. Según el sindicato de Telmex, los costos y gastos de la empresa entre 2017 y 2018 se incrementarán en 2,954 millones de pesos más, en buena parte por la separación funcional. Esto significaría un impacto adicional a los números de Telmex, ante el hecho de que el EBITDA de la empresa, un indicador financiero para conocer su nivel de posibilidad de inversión y expansión, se ha visto afectado desde el año 2014, cuando se aprobó la reforma sectorial que definió a la compañía como agente económico preponderante (AEP) en las redes fijas de telecomunicaciones.

En 2014 el EBITDA de Telmex rondaba los 29,668 millones de pesos y descendió hasta los 15,014 millones en 2017. El sindicato presentó en su informe al IFT que el EBITDA de Teléfonos de México para 2018 sería de 11,014 millones de pesos, a su vez impactado por las regulaciones, la competencia de otros jugadores y la separación funcional.

Los telefonistas plantearon al IFT el tema de la convergencia para Telmex/Telnor como una posibilidad de la cual ambas telefónicas pudieran echar mano para ingresar al negocio del video o la televisión y con ello compensar pérdidas y disminución de ingresos en otros rubros.

El STRM contó al IFT que en el primer año de la eliminación de la larga distancia nacional, Telmex dejó de percibir 8,396 millones de pesos, más 2,590 millones de pesos por interconexión de voz, esto entre 2014 y 2016. En dos años, añadieron los telefonistas, Telmex dejó de ingresar 10,987 millones de pesos por ambos conceptos.

Para los telefonistas era necesario que el IFT allanara el camino de la convergencia para Telmex, según el informe, debido a que en 2013 la participación de mercado de la empresa en telefonía fija era de 73.2% y de 64.0% en 2017 y en banda ancha fija su cuota rondaba el 71.6% del negocio nacional en 2013, al 57.2% en 2017.

Las cifras aún mantienen a Telmex como el primer jugador de ambos segmentos, aceptó el STRM pero argumentó que la tendencia de crecimiento en esos rubros y en la TV de paga, por ejemplo, favorecían al resto de la industria. Esto, porque el Grupo Televisa, a través de sus diversas marcas, pasó de 8.4% a 15.9% en telefonía fija y de 11.23% a 20.77% en banda ancha fija, también en el mismo paso de 2013 a 2017.

En su informe, los telefonistas también recordaron a los comisionados del IFT que la OCDE había recomendado la convergencia para Telmex, al permitirle su ingreso a la TV de paga

nicolas.lucas@eleconomista.mx