La decisión gubernamental de cancelar el suministro de gas natural a Braskem Idesa, lo que provocó el cese de operaciones de su fábrica, Etileno XXI, aumentará las importaciones de polietilenos en el país, misma que al cierre del año pasado se ubicó en un volumen de 1.543 millones de toneladas, con lo que la planta instalada a partir de 2015 en Nanchital, Veracruz, se quedó lejos de cumplir la promesa de sustituir importaciones, como se aseguró en su apertura, aunque sí aumentaron las exportaciones de estos productos por parte de sus fabricantes.

Y es que el volumen de compras externas de este compuesto utilizado para la fabricación de plásticos del año pasado fue incluso superior en 0.11% al que se registró antes de la apertura de la planta, en 2015, y de hecho aumentó en 3.5% al llegar al 2016 y en 14.4% en 2018, con lo que la promesa de reducir la dependencia externa de estos productos sólo se cumplió parcialmente en 2017, en que el volumen de importaciones de polietilenos descendió en 11% en comparación con el 2015.

Con la capacidad instalada de un millón de toneladas anuales de polietilenos, el objetivo del proyecto Fénix del sexenio de Felipe Calderón, que después se convirtió en la planta Etileno XXI, era sustituir en 37% las importaciones de estos compuestos para la fabricación de plásticos de alta resistencia y películas, materiales que son usados en millones de objetos plásticos del país. Sin embargo, según los reportes del Sistema de Información Vía Arancelaria de la Secretaría de Economía, la mayor disponibilidad de estos productos provocó más bien el aumento en las exportaciones por parte de todos los fabricantes, lo que incluiría a Braskem Idesa.

Con ello, la balanza entre importaciones y exportaciones en términos volumétricos cerró en 2019 con un saldo negativo de 1.030 millones de toneladas anuales, casi igual a los 1.036 millones de toneladas que se reportaban en 2010, aunque con un descenso de 26% o 372,000 toneladas en comparación con el 2015. Lo anterior no fue gracias a la reducción de importaciones sino a que las exportaciones aumentaron en 398,000 toneladas en comparación con el 2010 y en 374,000 toneladas en relación con el 2015.

En lo que respecta al valor de las importaciones de estos productos, el año pasado se situó en 1,796 millones de dólares con lo que sí se observó una reducción de 18% en comparación con el 2015 y de 7% en comparación con el 2010. Pero cabe recordar que los precios de los petroquímicos –calculados a partir del precio spot del gas natural– se redujeron en 41% en comparación con el 2010 y en 2.3% en comparación con el 2015.

Así, el déficit comercial ha disminuido, en 37% en comparación con el 2015 y en 17% en comparación con el 2010, pero gracias a la caída en los precios y el aumento en las exportaciones, no a la reducción de importaciones.

Negociación forzada

Adrián Calcáneo, líder para América Latina de IHS Markit explicó que mientras la administración actual señala constantemente la necesidad de reducir las importaciones y la dependencia de insumos extranjeros, está obligando a los miembros del sector petroquímico a que se importen polietilenos con el cese de operaciones de esta planta, lo que provocará pérdida de empleos.

El analista detalló en entrevista radiofónica que el gobierno no ha logrado que la empresa Braskem Idesa negocie condiciones que le sean más favorables en el precio del etano dentro del contrato de la proveeduría de 66,000 barriles diarios con descuento –como fue pactado originalmente hasta el 2025, luego de que a la firma del contrato existía una ganancia para Pemex y suficiencia de etano, razón por la que firma privada realizó la inversión de la planta que obtuvo mediante concurso abierto.

Entonces el Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas) esperó a que el 30 de noviembre concluyera otro contrato para no reanudarlo: el de servicio de transporte en base firme para la venta del gas natural que la planta necesita para operar, además de que, según Braskem Idesa, bloqueó también el ingreso de gas un día después en otro contrato vigente de base intermitente de proveeduría de gas, sin esperar las 48 horas que la empresa había solicitado para hacer un paro seguro de operaciones. “El gobierno encontró el punto débil de Braskem Idesa, para parar la planta y obligarlos a sentarse en la mesa de negociación”, explicó.

karol.garcia@eleconomista.mx