Una de las labores fundamentales de las empresas de talla internacional es realizar acciones en favor de la sociedad. Por ejemplo, Cemex premia la dedicación de emprendedores que pretenden realizar un cambio en las comunidades más vulnerables de todos los países.

Lo anterior forma parte de la estrategia general de la empresa. A decir de Martha Herrera, directora corporativa de Responsabilidad Social y Centro Cemex Tec, representó un gran reto construir los principales pilares para que en cada país se apliquen.

La empresa tiene un propósito muy claro, que es construir un mejor futuro, indicó la directiva, y eso se logra a través de un modelo de sostenibilidad que está delimitado en cómo se puede impactar en lo económico desde diferentes perspectivas como son: mejorar productos y servicios, tema ambiental, social y una parte de gobernanza sana; es decir, los valores y comportamientos éticos.

Asimismo, señaló que la estrategia de responsabilidad social empresarial (RSE) está centrada en la persona, en empleados, miembros de las comunidades y sus clientes. Teniendo esto claro, la empresa se enfoca en cuatro pilares: educación, esto es, el desarrollo de capacidades y cómo generar empleos de calidad.

El segundo tiene que ver con la infraestructura básica en la movilidad. El tercero es cómo generar un ecosistema de emprendimiento con impacto social-ambiental, por último, la promoción de una cultura de medio ambiente y seguridad.

“Nuestra estrategia global tiene una aplicabilidad local (...) Nosotros, siendo una empresa orgullosamente mexicana que está operando en 50 países, tenemos que tener un paraguas muy abierto en donde, sí los caminos están definidos, pero damos la libertad a cada país para aplicarlo dependiendo de su cultura, ecosistemas, idiosincrasia y expectativas de los mismos ciudadanos y comunidades”, comentó.

Este plan, que se puede definir como bienestar, se entrega a cada uno de los países en donde Cemex tiene representantes y se les pide localizar un área de posibilidades para aplicarlo.

“Cada unidad de negocio tiene que tener un plan de inversión comunitaria y de desarrollo; éstos tienen una metodología que no se crea en el escritorio de alguien, sino que se cocrea con la misma sociedad, autoridades y universidades (...) No es como que sea una estrategia aislada del otro, es una que se complementa a medida que hemos desarrollado una mejor capacidad de escuchar”, declaró.

Asimismo, confirmó que al tener a la persona en el centro de la estrategia se tiene que cuestionar acerca de cómo impacta la empresa y cómo se crea entre individuo y empresa una estrategia de valor compartido; es decir, cómo ganan cada uno de los miembros y el planeta.

“nosotros somos un facilitador de los procesos en la ciudades porque realmente nuestra estrategia recae en que no podemos sobrevivir en un mundo que no está sobreviviendo; en la medida en que nosotros podemos propiciar, empujar a que todas la comunidades sean sostenibles, proactivas y tengan bienestar es cuando nuestra empresa lo va a tener”, indicó.