Quizá ella debería ser la más impaciente porque, de a una, las trabajadoras del hogar ya tuvieran seguridad social. Ha esperado más de 30 años, puede aguantar otros 18 meses. Marcelina Bautista Bautista admite que no está claro cómo será el programa piloto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero dice que “hay que esperar”.

Lo dice ella, la misma que ha visto pasar a legisladores, funcionarios y presidentes que nada o poco han hecho para apoyarlas en sus demandas. Al anterior mandatario, Enrique Peña Nieto, no lo quiere ni mencionar. “Se fue sin ratificar el Convenio 189” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), reprocha en entrevista con El Economista.

El próximo 1 de abril iniciará el programa para incorporar a las trabajadoras del hogar al IMSS y Marcelina Bautista, quien desde hace más de tres décadas lidera gran parte del movimiento en México, adelanta que las cuotas serán tripartitas.

En el modelo también estarán incluidas las empleadas de entrada por salida y con varios jefes. El Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho) —que fundó en 2016 con otras mujeres— logró que no las excluyeran, pues al inicio el programa que elaboraban las autoridades de IMSS sólo contemplaba a las de planta.

La activista, reconocida a nivel internacional, prevé una “cierta” resistencia de los empleadores a pagar la seguridad social de sus colaboradoras. Pero descarta despidos masivos por ese motivo. Y, si así fuera, exigirán el pago de indemnizaciones, advierte.

Programa piloto temporal

En México hay una población de al menos 2 millones 480,000 personas trabajadoras del hogar, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); 60% labora en más de una casa y 76% gana hasta dos salarios mínimos.

Las leyes laborales permiten que trabajen 12 horas. La seguridad social es a voluntad de sus jefes, por lo que hoy en día menos de 2% está afiliado al IMSS; 98% no tiene posibilidad de pensión o de guardería para sus hijos.

Pero esto está a punto de cambiar. El 1 de abril comenzará la incorporación de las trabajadoras del hogar al IMSS. A partir de esa fecha iniciará un periodo de prueba de 18 meses, de acuerdo con la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

“La gente ya está opinando que está mal y ni nosotras sabemos” cómo está planeado el programa piloto, apunta la secretaria colegiada del Sinactraho. Hay que esperar a la implementación y, entonces sí, “ver qué se le quita y qué se le pone”.

El 5 de diciembre de 2018 el máximo tribunal del país resolvió que es discriminatorio excluir a las empleadas domésticas del régimen obligatorio del IMSS. Ordenó al Instituto crear un programa piloto especial para ellas y con facilidades administrativas para la parte patronal, por lo que no es necesario que los empleadores estén dados de alta en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para hacer el trámite.

Al término del periodo de prueba, el instituto debe proponer al Congreso de la Unión las reformas legales para incorporar a las trabajadoras al nuevo sistema especial de seguridad social. Y, en un plazo no mayor a tres años, todas estarán inscritas en el régimen obligatorio.

Sin embargo, hasta ahora el instituto no ha informado si la trabajadora deberá aportar una cuota, cuánto corresponderá a cada patrón en el caso de que la empleada labore con varios o quién deberá realizar el trámite de inscripción.

Mitos de la seguridad social a trabajadoras del hogar

El periodo de prueba del programa piloto no lo será sólo para lo legal y lo administrativo, será también un ensayo de cómo reaccionan los empleadores, y también las trabajadoras. Servirá para desechar mitos, dice Marcelina Bautista.

Ellas no deben temer a quedarse sin trabajo. Y si acaso fueran despedidas para evitar pagarles el Seguro Social, los patrones “las tienen que indemnizar por los 20 años, 10 años, un año, un día. Ni modo”. Se van a mover muchas cosas, es un gran cambio, “habrá afectaciones. Pero esto tiene que avanzar”.

Marcelina Bautista comenzó a organizar el movimiento laboral de las trabajadoras del hogar en México a mediados de los años 80. En más de tres décadas ha visto grandes avances, uno de éstos, expresa, es que “las empleadas estamos más conscientes de nuestros derechos, otra cosa es que no se nos quieran cumplir”.

En ese tiempo fundó el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (Caceh) con el que logró posicionar en la agenda pública el tema de los derechos laborales y de seguridad social de este sector de la población. Después, en 2016, junto con otras compañeras, creó el Sinactraho.

“Si no nos hubiéramos empezado a defender nosotras, nadie lo hubiera hecho. Ésa es la importancia de la organización”. Y parten de sacrificio: se reúnen cada domingo, en su día de descanso. “Lo usamos para la lucha, para estudiar, capacitarnos, reflexionar. Porque la violencia contra las trabajadoras es de todos los días”, destaca.

Los platos rotos del sindicalismo en México

Y lo que faltaba para ellas, tal vez, era un sindicato. A pesar de que muchos les aseguraban que no podrían lograrlo o que eso terminaría desprestigiando su movimiento. “Tuvimos que pagar los platos rotos por la corrupción de muchas de esas organizaciones”, afirma.

Contrario a la mayoría de los sindicatos, la dirigencia del Sinactraho no recae en una sola persona, sino en una secretaría general colegiada de tres integrantes. La cuota es de 1% del salario, “pero si no tienen trabajo, o sólo tienen un día y apenas les alcanza para los hijos o la renta, ni modo que les cobremos”.

El Sindicato está afilado a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), una de las grandes organizaciones gremiales que agrupa a más de 200 organizaciones. Sin embargo, lamenta, no han sido tomadas en cuenta, por ejemplo, en la discusión de la reforma laboral que se lleva a cabo en la Cámara de Diputados.

Pese a ello, confía en que poco a poco irán posicionando su fuerza sindical entre los grandes monstruos. La película Roma se lo confirma. De 1971, el tiempo en el que se sitúa la historia de Cleo, protagonista del filme de Alfonso Cuarón, al 2019 hay avances, insiste.

“Amamos Roma”. Llegó en un momento clave, dice, cuando no avanzaba ni una iniciativa, antes de que la Corte se pronunciara a favor de los derechos de estas trabajadoras. “Seguro que entre quienes la vieron a alguien le dio vergüenza y por eso se destrabó todo esto”, comenta.

Ya es el momento, continúa, en el que se deje de ver al trabajo del hogar como una relación de servidumbre y se le vea como lo que es: una relación laboral. “Nuestra lucha nunca ha sido ventajosa, es por nuestros derechos. Ni más, ni menos”, asevera.