General Electric concentrará su atención en aumentar su dividendo y mejorar los márgenes mientras enfrenta un prolongado período de inestabilidad económica, dijo el viernes el presidente ejecutivo del mayor conglomerado de Estados Unidos, Jeff Immelt.

Vivimos en lo que la mayoría de los comentaristas de negocios llaman un mundo volátil. Yo diría que cuando el entorno es continuamente inestable, yo no es más volátil. Más bien, hemos entrado en una nueva era económica", dijo Immelt en su carta anual a los accionistas.

"Podría continuar de esta forma durante largo tiempo", agregó.

Durante los últimos años cimbronazos como la crisis de deuda de Europa, el desastre nuclear en Japón o la irregular recuperación económica de Estados Unidos han golpeado tanto la confianza de los inversores y las operaciones de GE.

Frente a esa incertidumbre, el mayor fabricante de motores para aviones y turbinas eléctricas tiene como propósito recortar sus costos y revertir una tendencia de subcontratación de las operaciones de fabricación, a fin de que ganar eficiencia.

OBJETIVO EN EL DIVIDENDO

GE planea continuar aumentando su dividendo trimestral, que actualmente es de 17 centavos por acción, y espera contar con alrededor de 30,000 millones de dólares en efectivo para ese fin y también como colchón contra eventuales cimbronazos económicos durante los próximos años, dijo Immelt.

El ejecutivo ha estado al frente de la compañía con sede en Fairfield, Connecticut, desde el 2001.

"Tenemos el ferviente objetivo de incrementar el dividendo de GE en línea con las futuras ganancias", dijo Immelt. Reiteró su idea de lograr pequeñas adquisiciones, con un valor de entre 1,000 millones a 3,000 millones de dólares.

"No esperen ninguna gran compra para el 2012", dijo el presidente ejecutivo de 56 años.

También reiteró la meta de GE de un crecimiento de los ingresos industriales -una medida que excluye el negocio de GE Capital que aún está recortando- de 5 a 10% este año, excluyendo las fluctuaciones de las divisas y cualquier adquisición.

Las acciones de la compañía han quedado rezagadas respecto al amplio mercado bursátil de Estados Unidos durante el periodo de Immelt.

Cotizan actualmente en 19.14 dólares, menos de la mitad del valor de 40.50 dólares que tenían antes de que asumiese Immelt como presidente ejecutivo.

El prolongado letargo de las acciones, que incluye una declinación de 3% en el 2011, ha sido la principal crítica de los inversores a Immelt.

El señaló que la inestabilidad macroeconómica, que abarca desde la crisis de deuda de Europa y la tambaleante recuperación de Estados Unidos hasta los temores sobre el gran brazo de servicios financieros de la compañía, ha hecho desconfiar a los inversores.

"A pesar de nuestro crecimiento, fue difícil para GE despejar las preocupaciones de los inversores", dijo Immelt.

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