La escasez de semiconductores que ha afectado a diversos sectores en México ha amainado, pero se mantienen algunos problemas en las cadenas de suministro de la industria de Tecnologías de la Información que impiden que la producción y distribución de dispositivos de hardware y otros segmentos se normalicen en su totalidad.

Tanto la sobredemanda de dispositivos de TI como el estancamiento en algunos sectores que dejaron de invertir en tecnología —ambos factores provocados por los efectos de la pandemia de Covid-19— fueron los principales disruptores de las cadenas de suministro de semiconductores y toda clase de dispositivos de TI, que afectaron a distintas industrias, como sigue siendo el caso de las automotrices.

La oficina mexicana del fabricante de microprocesadores AMD vivió su momento más complicado a finales del 2020, cuando la demanda de dispositivos como laptops y smartphones se disparó en el país por el trabajo y la educación remotas y ahora ve afectaciones en las cadenas de suministro de la industria tecnológica provocadas por los altos precios de las materias primas.

Si anteriormente en un hogar había un promedio de una o dos computadoras en el mejor de los casos, con todo esto se dio la necesidad de que cada miembro de la familia necesitaba un dispositivo y esto generó una sobredemanda”, dijo Hiram Monroy, director comercial de AMD México.

La escasez de chips también pegó a los microprocesadores que dan vida a los servidores de los centros de datos. Las empresas de telecomunicaciones se vieron obligadas a escalar su capacidad a través de un mayor número de redes virtualizadas, cuyo despliegue también produjo una mayor demanda de semiconductores para centros de datos.

“Todo eso ha ido generando un efecto dominó en la demanda”, dijo Monroy, y advirtió que si bien a finales del 2021, la compañía vivió su año más retador, en la actualidad su cadena de producción de microprocesadores se ha normalizado, lo que no impide que otros componentes que forman parte de los equipos de cómputo y de los servidores, como los paneles, las bisagras y las tarjetas de red, sigan mostrando escasez.

“Eso lo estamos viendo con algunos de nuestros socios, que están en proceso de normalizarse, pero en lo que se refiere al microprocesador, ya está normalizado y ahora estamos entregando mucho más producto que el año pasado cuando creció la demanda”, dijo.

Esto explica por qué 60% de las 200 empresas de tecnología encuestadas por la consultoría especializada en TI Select, siguen viendo a los problemas de abasto como la afectación más persistente provocada por la pandemia de Covid-19, un fenómeno que choca con la demanda de productos que empresas como AMD ha experimentado, la cual sobrepasa los niveles prepandemia.

“Hace dos años veníamos de un mercado que venía a la baja; fue acumulando un montón de equipos que no se renovaron y la pandemia fue el catalizador no solamente por la necesidad de más equipos sino por la necesidad de renovar los que ya existían. La demanda está siendo mucho mayor que hace dos años”, dijo Monroy.

Alejandro Vargas, director de Investigación de Select, concuerda con Monroy en que si bien sigue habiendo restricciones de abasto, no son tan significativas como a finales de 2020 y principios de 2021.

Para el analista, la longitud y complejidad de las cadenas de suministro impiden, no obstante, que las empresas de tecnología tengan claro cuándo se resolverán los retrasos en la distribución de dispositivos de hardware, desde computadoras hasta impresoras y teléfonos inteligentes.

“Las plantas de manufactura en Asia ya están operando, pero todavía hay una larga cadena de suministro que todavía no se normaliza del todo y esto evita que se normalice el abasto en México”.

Y aunque ambos miembros del sector tecnológico creen que México podría formar parte de la cadena de suministro de semiconductores como productor, ninguno tiene claro cómo es que esto podría ocurrir.     

“La oportunidad ahí está, siempre es posible, pero ahí entran en juego la infraestructura y el nivel de la mano de obra”, dijo Monroy. “Es una moneda en el aire, que hay talento y hay capacidad, además de una relación muy fuerte con Estados Unidos, sí y juega a favor de México, pero no tenemos más elementos para decir que va a pasar”, remató Alejandro Vargas.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

kg