El valor de producción generado por las empresas de la construcción, en cifras desestacionalizadas, registró en junio un incremento de 2.4% respecto al mes previo, con lo que rompió una racha de 16 meses consecutivos a la baja, aunque en su comparación anual la caída fue de 32.3%, informó el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

“Ya estamos viendo el lento proceso de recuperación en uno de los sectores más afectados por la pandemia del Covid-19, que obligó a las autoridades a un cierre total de actividades prácticamente dos meses, y con la apertura que se presentó en junio la luz al final del túnel se ha comenzado a mirar, aunque el camino será largo y empujado claramente por el sector privado”, comentó el director de la consultora Forecastim, Ricardo Trejo.

Durante abril, el valor de la producción para un mes registró su peor caída intermensual de los últimos tres años, de 18.8%, por el gran impacto que ya recibía la construcción ante el bajo ejercicio del presupuesto público, salvo la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que había comprometido cerca de 70% de sus recursos. El escenario se complicó con la crisis sanitaria.

En términos de niveles, el valor de la producción del sector constructor fue en junio de 20,024 millones de pesos a precios del 2013, cifra que aún se mantiene 22% por debajo del nivel observado antes del inicio de la cuarentena para contener el Covid-19.

Por tipo de obra contratada, el ramo de obras de agua y saneamiento fue el más dinámico, con un avance mensual de 8.5%, seguido de la edificación (6.0%) y el petróleo y la petroquímica (4.8 por ciento). Especialmente importante fue el repunte de la edificación, pues aporta 45% del valor total de la construcción.

Para el mes de junio, la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) reportó que el personal ocupado total respecto al mes previo creció 1.1% y cayó 21.3% en su comparación con igual mes del 2019, las horas trabajadas subieron el 6.4% con relación a mayo y bajaron 22.2% en relación al año pasado. En tanto, las remuneraciones medias reales crecieron 0.2% y 0.8%, respectivamente.

El Banco Base comentó en un reporte técnico que, en junio, el primer mes de la llamada nueva normalidad, hubo una ligera recuperación en el valor de la producción de empresas constructoras al incrementarse; sin embargo, está lejos de una recuperación completa, pues en términos anuales presentó la segunda mayor caída en registro de 32.3% (en mayo se desplomó 34.1 por ciento).

“En cifras originales, el valor de la producción del sector público y privado mostraron caídas anuales similares, de 31.74% y 31.26%, respectivamente. Lo anterior, pese a que el sector público inició las labores de construcción del Tren Maya, ícono de infraestructura para el actual gobierno en el mes de referencia”, se detalló.

El impulso

El director de Forecastim destacó el crecimiento de 6% en junio del segmento de la edificación, toda vez que representa 45.5% del valor de producción de las empresas, particularmente en el rubro de vivienda, en contraste con el rezago que a la fecha mantiene la obra pública.

“Lo que estamos viendo es que el sector privado está retomando lentamente algunos proyectos, porque es cierto que aún hay incertidumbre sobre lo que sucederá con el control de la pandemia, que en el peor de los escenarios podría llevar a otro cierre de actividades. Por ahora, un aliciente es que ya están por iniciar las etapas finales de pruebas para tener la vacuna contra el Covid-19”, refirió.

Ante la falta de recursos públicos, que se prevé en el corto y mediano plazo, una de las opciones que han propuesto los empresarios es el uso de las asociaciones público-privadas, no obstante, el gobierno federal aún no da señales de que sean una opción para tomar.

Por lo pronto, las constructoras que se dedican al desarrollo y mantenimiento de agua, riego y saneamiento crecieron 8.5%, las de petróleo y petroquímica 4.8%, mientras que las de electricidad y comunicaciones cayeron 6% en la variación mensual.

En el reporte de la ENEC también destaca que el único segmento que mostró signos negativos, al caer 8.8%, fue el de personal ocupado no dependiente de la razón social a cargo de la obra, lo cual refleja la falta de fortaleza en la industria de la construcción para poder subcontratar a personal que tradicionalmente se relaciona con el acabado de las obras: electricistas, plomeros, decoradores.

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