El Indicador IMEF Manufacturero aumentó en enero 1.4 puntos para ubicarse en 50.2 unidades, con lo cual pasó a zona de expansión luego de 19 meses de haberse mantenido en zona de contracción.

Para su medición, el Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50) de la actividad económica.

El Indicador IMEF No Manufacturero registró en enero una disminución de 0.4 puntos para cerrar en 47.6 unidades y ubicarse en zona de contracción por doceavo mes consecutivo.

“Los resultados del Indicador IMEF de enero muestran un comportamiento heterogéneo entre el sector manufacturero y el no manufacturero. En el primero, destaca que la expansión que comenzó hace más de medio año en las empresas manufactureras de mayor tamaño parece ya estarse reflejando en las empresas más pequeñas de dicho sector”, dijo el IMEF en su reporte mensual.

Asimismo, el subíndice de inventarios aumentó significativamente durante enero, lo que sugiere la expectativa de una mayor demanda en el sector.

“En contraste, el sector servicios, que venía mostrando mejoría, parece haber comenzado a desacelerarse. Esta situación es congruente con el hecho de que durante el mes en curso más entidades federativas han endurecido las restricciones a las actividades que implican contacto directo entre personas, a fin de reducir el número de contagios por Covid-19”, añadió el IMEF.

De acuerdo a la información disponible, tras la marcada caída en la actividad económica registrada en el segundo trimestre de 2020, la economía mexicana siguió recuperándose en la segunda mitad del año, registrando un crecimiento del PIB de 3.1% en el cuarto trimestre y una contracción de 8.5% para todo el año.

Estas cifras fueron ligeramente mejores a lo esperado, según el IMEF. No obstante, el distintivo principal de este proceso de recuperación ha sido su heterogeneidad, ya que mientras algunos sectores de la actividad económica han alcanzado niveles similares a los que tenían antes de la pandemia, otros mantienen rezagos significativos.

Por una parte, la recuperación de la demanda externa, explicada principalmente por el impulso fiscal y monetario implementado en Estados Unidos, ha llevado a un crecimiento acelerado de las exportaciones.

“Esto se ha traducido en una clara recuperación de la actividad manufacturera, configurando una fortaleza relativa de los indicadores de producción industrial, a pesar de que otros renglones como la construcción y la minería permanecen rezagados. Toda vez que se anticipa que el impulso fiscal y monetario se mantendrá en Estados Unidos durante el presente año, se espera que el dinamismo de la producción manufacturera seguirá presente”, dijo el IMEF.

El panorama para la construcción es más incierto, puesto que dicha actividad ya venía registrando una trayectoria negativa antes de la aparición del coronavirus, tanto en su componente público como privado.

roberto.morales@eleconomista.mx