Estados Unidos propuso incluir a los salarios como parte de las mediciones del contenido regional en las reglas de origen automotriz que se renegocian en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), de acuerdo con fuentes consultadas por el sitio estadounidense Inside US Trade.

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, presentó a sus contrapartes del TLCAN una nueva metodología de regla de origen automotriz que contabilizaría salarios equivalentes a 15 dólares por hora para el contenido de valor regional de un automóvil.

Los cambios implicarían que, si se incorporan salarios en ese nivel, se puede cumplir más fácilmente con la regla de origen, lo que da ventajas a Estados Unidos y Canadá frente a México.

De acuerdo con el Center for Automotive Research, los costos laborales para producir un vehículo automotor en México con un valor promedio de 25,000 dólares equivalen a 600 dólares menos en el ensamblaje y 1,500 dólares menos en la producción de autopartes en comparación con Estados Unidos.

A cambio de considerar este elemento nuevo en la metodología, Lighthizer dijo que estaba dispuesto a abandonar un requisito de contenido estadounidense de 50% y mostrar flexibilidad en las demandas de una lista actualizada de rastreo.

En la cuarta ronda de negociaciones, Estados Unidos propuso elevar de 62.5 a 85% el valor de contenido regional para automóviles, y de esta última tasa, 50% debía ser estadounidense. También pidió subir a un rango de entre 72.5 y 85% el contenido regional para autopartes, desde un intervalo presente de entre 50 y 62.5 por ciento.

Lighthizer advirtió que el acuerdo final sobre las reglas de origen llevaría a más contenido de Estados Unidos y mayor contenido de América del Norte. Él presentó la nueva oferta en reuniones separadas con la ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland, y el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, a comienzos de este mes.

En la sexta ronda de negociaciones del TLCAN, Canadá propuso también modificaciones enfocadas en una nueva metodología, sin mencionar números sobre las tasas de contenido regional.

Al incorporar por primera vez la investigación y el desarrollo a las reglas de origen, se beneficiaría Estados Unidos y Canadá, por estar entre los líderes en ese campo a nivel mundial, al tiempo que a México pudiera no afectarle porque se trataría de un componente regional.

En lugar de simplemente contar las piezas mecánicas, la iniciativa canadiense contempla la propiedad intelectual y las tecnologías emergentes en las normas de origen para los automóviles, lo que inflaría, desde su perspectiva, el porcentaje de contenido estadounidense dado el dominio de la investigación de Estados Unidos.

Lighthizer se quejó de que la propuesta canadiense era “enormemente vaga” y afirmó que podría facilitar el camino para el uso de más partes originarias de China y otras terceras naciones en autos producidos en América del Norte.

Freeland refutó las quejas de Lighthizer sobre la propuesta canadiense al señalar que había sido bien recibida por las compañías automotrices de Estados Unidos y Canadá.

Las reglas de origen del TLCAN ayudan a garantizar que los beneficios de los acuerdos comerciales se otorguen únicamente a los bienes producidos por las partes signatarias y no a los bienes fabricados total o parcialmente en otros países.

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