En México se desperdician más de 20 millones de toneladas de alimentos cada año, un promedio de casi 158 kilos por persona, adicional a esto, se estima que el 30% de las emisiones de carbono están relacionadas con alimentos, y que si detenemos el desperdicio, podríamos bajar un 8% la huella de carbono a nivel global.

En este sentido, la empresa química Dow dio a conocer el proyecto STOP waste-SAVE food realizado en Austria, donde revelan que el empaque optimizado ayuda a evitar el desperdicio al ofrecer mayor protección de los alimentos. Incluso, el beneficio medioambiental del desperdicio evitado es entre 5 y 10 veces mayor que el coste medioambiental de los empaques, destacó Florent Bouchonneau, gerente de Desarrollo de Mercado para Empaques Plásticos y de Especialidad Dow México.

“No existe una solución única para el desperdicio de alimentos, sino la necesidad de una serie de cambios a lo largo de la cadena de suministro en los hábitos de los consumidores. Y es ahí donde los empaques se vuelven más que imprescindibles para disminuir el desperdicio, proteger y preservar las características de los alimentos en las diferentes etapas que van desde la producción hasta el consumo”, agrego el directivo.

El estudio también generó datos sobre los beneficios del empaque, señalando la relación entre una vida útil más larga y menos desperdicio en el comercio minorista. Después de varias pruebas, el resultado mostró que, en promedio, al duplicar la vida útil, la tasa de desperdicio minorista se redujo 40 por ciento.

“Evaluaciones como éstas ayudan a proponer cambios en la cadena y a hacer que los consumidores se sientan más seguros, además de disipar algunos mitos sobre la sostenibilidad, como decir que dejar las frutas y verduras desprotegidas prolonga su vida útil. De hecho, según el estudio, ocurre lo contrario: las pruebas realizadas con pepinos, por ejemplo, demostraron que, almacenados a 8°C (temperatura de la parte superior de la nevera), los pepinos envasados con film plástico alcanzan una vida útil un 50% más larga que los productos sin empaque”, explicó Florent Bouchonneau.

En Dow consideran que el consumidor tiene una percepción negativa hacia los empaques de alimentos, ya que piensa que son excesivos, pero debe ser concientizado sobre los beneficios y funciones del empaque, pues a algunos le gustaría ver más información e instrucciones, aunque por otro lado, las informaciones no son percibidas o consideradas.

“Nuestro objetivo es promover el uso de empaques optimizados, usando la cantidad mínima de material, garantizando la protección y conservación del producto o alimento”, finalizó el directivo de Dow.