El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) ejerce todavía una gran influencia en la toma de decisiones de Petróleos Mexicanos (Pemex), porque, si bien ya no cuenta con asientos dentro del Consejo de Administración, abarca 83% de las plazas laborales de la empresa, principalmente en rangos operativos, que es donde finalmente se concentra la toma de decisiones, coincidieron expertos.

Según el experto en el sector energético y antiguo consejero independiente de la petrolera Fluvio Ruiz Alarcón, existe una razón histórica para que el sindicato tenga influencia en la toma de decisiones de la empresa, y es que de hecho Pemex nació así, tras la expropiación fueron los trabajadores quienes se hicieron cargo de las operaciones.

Por tanto, existió durante décadas la inercia de negociar ciertos puestos fundamentales como la administración operativa o la de servicios médicos y personales con el sindicato. Con ello, se gozó de estabilidad laboral a cambio de control gremial y corporativo.

“Pero con el telón de fondo del corporativismo sindical mexicano. Hasta el sexenio pasado, y no sólo en Pemex, los sindicalizados han sido plazas, no personas. Si alguien entra a una posición sindical automáticamente pertenece al sindicato, nadie le pregunta si así lo quiere”, explicó.

Actualmente, la dirigencia del STPRM se encuentra vacante, luego de que Carlos Romero Deschamps renunciara a la Secretaría General del sindicato el pasado 16 de octubre, en medio de sospechas de malos manejos y luego de 26 años de mantenerse al frente del gremio.

Manuel Limón, secretario del interior del sindicato asumió temporalmente las funciones de la Secretaría General y debería convocar este mes a la elección de un nuevo líder, lo cual tendría que darse a través del voto libre, secreto y directo, como lo ordena la nueva legislación laboral promulgada en mayo del año pasado.

Hasta el 2018, un total de 81% de los trabajadores de la empresa se reportó como sindicalizado. Si bien se ha reducido en 19% el número de trabajadores de la empresa desde el pico de mayor carga laboral del 2013, en que llegó a 154,817 plazas ocupadas, de las cuales 79% (que eran 122,800 trabajadores) pertenecía al STPRM, el recorte ha sido mayor en el número de trabajadores de confianza, que bajó 26%, mientras que las plazas del sindicato se redujeron en 18 por ciento.

Para el 2020, aumentó incluso en 2 puntos porcentuales la proporción de trabajadores sindicalizados, y de un total de 111,484 plazas solicitadas en el Presupuesto de Egresos de la Federación, 92,317 plazas, es decir, 83% de los puestos, pertenecen al sindicato.

Pero, además, los trabajadores sindicalizados en plazas definitivas son 89,166, es decir, 96% de éstos, mientras que el resto ocupa plazas temporales.

Así, el número de trabajadores sindicalizados se redujo en 8.6% en los últimos dos años, mientras que el número de trabajadores de confianza bajó en una proporción de casi el doble, es decir, del 2018 al 2020 hay 19% menos plazas para trabajadores que no cuentan con afiliación al STPRM.

Sin embargo, a decir del analista de energía Arturo Carranza, la influencia del sindicato en la toma de decisiones es importante porque los trabajadores sindicalizados no ocupan cargos administrativos, sino principalmente operativos, por lo que son la base para que mejore cualquier índice de Pemex.

“El papel de los líderes sindicales puede ser muy cuestionable, pero estoy convencido de que en términos generales el papel de los sindicalizados es muy importante, y es el punto de partida para mejorar cualquier índice operativo”, explicó a El Economista.

En la parte operativa, por ejemplo, en plataformas de perforación las cuadrillas funcionan con personal sindicalizado y son los que en su mayoría asimilan experiencias operativas y tecnológicas, y por tanto comparten estos conocimientos que se traducen en decisiones estratégicas para el futuro de la exploración y producción de la empresa, detalló.