La startup española Glovo espera duplicar sus ingresos este año, aprovechando el impulso que las restricciones por la pandemia están brindando a un negocio en el que ya reparte de todo, desde curry a lentes de contacto, dijo su cofundador Sacha Michaud.

Glovo, que alcanzó estatus de “unicornio” hace un año, cuando una inyección de capital liderada por el fondo Mubadala de Abu Dabi elevó su valoración por encima de los 1,000 millones de dólares, ya repartía alimento y medicinas mucho antes de que el coronavirus incitara a sus rivales a diversificarse más allá de la comida de restaurantes.

“Los hábitos de los consumidores estaban (...) cambiando lentamente con el tiempo, pero esto aceleró la forma en que los consumidores empiezan a usar el servicio a demanda”, dijo Michaud. “Esto es a largo plazo, lo que sucedió es que con la pandemia se aceleró”.

Cada pedido realizado en su plataforma genera ahora más ingresos de los que cuesta, dijo Michaud, y aunque la compañía no estableció una fecha límite firme para tener beneficios netos, “estamos mirando hacia 2022, principios de 2022”.

Glovo, con sede en Barcelona, vendió sus operaciones en América Latina a la alemana Delivery Hero en septiembre y ahora se centra en invertir de forma independiente en los mercados en crecimiento, incluyendo los de Europa del Este. La empresa llegó a un acuerdo con Carrefour el año pasado por el que sus riders o repartidores, que normalmente se desplazan en bicis y motocicletas, reparten los productos del grupo de distribución en sus características mochilas amarillas en menos de media hora.

Michaud se mostró satisfecho con el retorno de la venta del negocio de América Latina y dijo que contemplaría adquisiciones en mercados más nuevos, aunque sin planes inmediatos.