Las etapas de preparación del sitio y construcción del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía (AISL) requieren de 750 m3 de agua por día (750,000 litros), los cuales provendrán del acuífero Cuautitlán-Pachuca, que tiene una superficie de 1,653.75 km2 y ya tiene un déficit de agua de 40,493,762 m3 (40,493.8 millones de litros), lo que causará problemas de abasto a municipios aledaños y la Ciudad de México.

En la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto, que fue elaborada por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, se precisa que los tres pozos que se encuentran dentro del predio de la Base Aérea Militar 1 pueden satisfacer las necesidades de las primeras etapas de la obra, aunque reconoce daños colaterales.

“El problema fundamental es que los pozos, de acuerdo con los estudios realizados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), de este acuífero se encuentran actualmente sobreexplotados, por lo que el impacto se considera como adverso significativo, y que además este acuífero abastece a los estados de Hidalgo, Estado de México y parte de la Ciudad de México, lo que implica que una buena parte de la población se verá afectada por el suministro de agua al proyecto”, se explica.

Dicha situación, que podría ser cuestionada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para dar su autorización, está contemplada en el documento sin ofrecer alternativas, lo que sí ocurriría cuando sea inaugurado.

Los requerimientos de agua en la etapa de operación se estiman en 6,000 m3 por día (70 litros por segundo), únicamente para servicios a los pasajeros, y para atenderlos se considera llevar a cabo el riego de áreas verdes mediante agua tratada en la planta de tratamiento proyectada, con una capacidad estimada de 4,500 m3 por día (52 litros por segundo) mediante un sistema biológico, el cual será descrito a detalle una vez que se cuente con el plan maestro definitivo del proyecto.

“En el caso de que la operación del proyecto requiera de otras fuentes de suministro de agua, éstas se determinarán de común acuerdo con la Conagua”, refiere el documento.

Además, se prevé la instalación de infraestructura que permitan la captación de aguas pluviales, incluso para, de ser el caso, considerar pozos de absorción que permita recarga de mantos acuíferos.

Se cuidará Zumpango

Otra de las inquietudes que ha causado el proyecto son los eventuales daños a la Laguna de Zumpango (conocida como Santuario del Agua), que se encuentra a poco más de 10 km del predio del proyecto.

Sin embargo, el documento elaborado por la UNAM afirma que no se afectará ese cuerpo de agua y, por el contrario, se considera que con la llegada del nuevo aeropuerto se promoverá y fortalecerán los instrumentos de planeación urbana que disminuyan ese aumento indiscriminado del deterioro de su sistema ambiental.

“Adicionalmente a ello se contempla promover a través de los distintos órganos de gobierno la firma de acuerdos y convenios que establezcan las bases de protección y conservación de la Laguna de Zumpango”, se detalla en la MIA.

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