Las empresas automotrices establecidas en México exportaron automóviles por 164 millones de dólares a Brasil fuera del cupo establecido en un acuerdo bilateral.

Estas ventas implicaron que los autos originarios de México pagaron un arancel de 35% en las aduanas brasileñas y una carga adicional de 10 puntos porcentuales del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI).

El cupo fue impuesto a México desde marzo pasado con el fin de frenar el creciente déficit comercial de Brasil en el comercio bilateral automotriz, a la vez que el IPI tiene el objetivo de dar ventajas a la industria brasileña frente a la competencia externa en general desde enero del 2012.

En suma, de enero a agosto, las exportaciones mexicanas de automóviles a Brasil casi se duplicaron (un aumento de 93%) y superaron ya los 2,000 millones de dólares. En términos de volumen, llegaron a 136,400 unidades, un alza de 108 por ciento.

El Acuerdo de Complementación Económica 55 (ACE 55), que entró en vigor en el 2003 y eliminó los aranceles al comercio de autos entre México y Brasil desde el 2007, fue renegociado el 15 de marzo pasado con el establecimiento de cupos, así como el compromiso de regresar al libre comercio en tres años.

Ante la amenaza expresa de Brasil de cancelar el ACE 55, México aceptó cupos por 1,450 millones de dólares en un primer año que vence en marzo del 2013, y por 1,560 millones de dólares y 1,640 millones de dólares para el segundo y tercer años.

En el comercio de los productos cubiertos por el ACE 55 (automóviles, autopartes y maquinaria agrícola), México ha registrado un déficit comercial acumulado con Brasil de 10,412 millones de dólares desde el 2003.

México no impugnó el ACE 55 ni cuando el real estuvo depreciado en parte de la década pasada ni cuando enfrentó una dura crisis en su sector automotriz en el 2009.

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