Los ajustes en las reglas de etiquetado de alimentos, que podrían ser aprobados en octubre próximo en la Cámara de Diputados, deberán ser modificados para que proporcionen el derecho a la información que describa al producto “tal y como es”, permitir la comparación entre marcas y distinguir entre porciones, pero sobre todo, dejar a cada persona el poder de decidir, advirtió Lorena Cerdán, directora del Consejo Mexicano de Productos de Consumo (ConMéxico).

El organismo privado que agrupa a empresas como Bimbo, Coca-Cola Femsa, Kellogg’s, entre otras, sostuvo que están de acuerdo con la modificación del etiquetado para llegar a algo informativo, pero rechazan la propuesta de hexágonos negros o la información en semáforo.

La resolución sobre el proyecto de dictamen para modificar la Ley General de Salud en materia de sobrepeso, obesidad y etiquetado frontal de advertencia de alimentos y bebidas no alcohólicas debe garantizar el derecho de contar con información y poder comparar a partir de un etiquetado que sirva.

Lorena Cerdán aconsejó que no se sobrevalore dicha iniciativa (de nuevo etiquetado de los alimentos) porque está demostrado internacionalmente que es un tema complejo.

Además, agregó que implica un cambio de hábitos de las personas y la intervención no sólo del poder legislativo y sector privado, sino del involucramiento de los tres niveles de gobierno y la sociedad mexicana.

Al explicar sobre las necesidades de un etiquetado completo, Lorena Cerdán pugnó: “Queremos un etiquetado que genere información, con puntos y comas. Cuánta grasa, azúcares, sodio y que se describan los atributos del producto y de preferencia en la tabla nutrimental”.

Abundó necesitamos un etiquetado para comparar entre marcas y que distinga porciones, pues, dijo, no es lo mismo una barra de 50 gramos que 300 gramos de un alimento. La representante de ConMéxico aseveró que ningún etiquetado funciona si no está acompañado por una campaña alimentaria y de largo plazo, porque ningún etiquetado es explicativo.

Cuestionó la venta de alimentos en la calle, donde no se informa sobre la cantidad de grasas que poseen o incluso de sanidad.