Será el próximo 7 de junio cuando Bayer concluya la compra de Monsanto, luego de que México (que era el último país que faltaba por aprobar la operación) resolvió su autorización con condiciones.

Ayer, el pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) resolvió condicionar la concentración de las empresas. Bayer tendrá que desinvertir en los negocios de semillas de algodón genéticamente modificadas, la totalidad del negocio de semillas vegetales y ciertos herbicidas no selectivos.

“Bayer se convertiría en el único oferente de semillas de algodón genéticamente modificadas en México y obtendría importantes participaciones de mercado en semillas para múltiples cultivos como cebolla, pepino, tomate, sandía, melón y lechuga, así como en herbicidas no selectivos. Estos mercados presentan altas barreras a la entrada, relacionadas principalmente con la dificultad y el tiempo que requiere la investigación y desarrollo de nuevos productos, las restricciones normativas y los altos montos de inversión”, explicó la Cofece en un comunicado. Por ello, decidió condicionar la desinversión de dichos negocios a su compatriota BASF.

Las condicionantes entre todos los países incluyen desprenderse de activos por valor de 9,000 millones de dólares en el negocio agroquímico —que cederá a su rival alemán BASF—, de igual forma tendrá que vender el negocio de gestión digital de tierras de cultivo, algunas patentes, investigaciones y, sin dejar de lado, los negocios de semillas de algodón genéticamente modificadas, la totalidad del negocio de semillas vegetales y ciertos herbicidas no selectivos.

La primera bandera verde para la operación fue otorgada por comisiones europeas hace un mes, le siguió la semana pasada —martes 29 de mayo— el departamento de Justicia de Estados Unidos.

Fue en mayo del 2016 cuando Bayer hizo pública su intención de adquirir Monsanto. En la actualidad, teniendo en cuenta la deuda de Monsanto al 28 de febrero del 2018, la transacción supone un costo total de unos 63,000 millones de dólares, convirtiéndose en la adquisición extranjera más grande jamás realizada por una empresa alemana.

“La adquisición de Monsanto supone un hito estratégico para reforzar nuestra cartera de negocios líderes en salud y nutrición. Duplicaremos el tamaño de nuestro negocio agrícola y crearemos un líder de innovación en agricultura, posicionándonos para servir mejor a nuestros clientes y aprovechar el potencial de crecimiento a largo plazo en este sector”, aseguró Werner Baumann, presidente del Consejo de Dirección de Bayer AG.

Mediante un comunicado, Bayer anunció que la marca Monsanto desaparecerá y previó que será a partir del 2021 que la contribución de la división de agricultura tenga un porcentaje de dos dígitos. Además, tras los correspondientes ajustes para tener en cuenta las desinversiones, Bayer prevé que las sinergias aporten una contribución anual de 1,200 millones de dólares al beneficio en el flujo operativo (EBITDA) antes de extraordinarios a partir del 2022.

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