Una de las principales cadenas de farmacias de Estados Unidos, con unos 7,600 locales en todo el país, anunció el miércoles que no venderá más tabaco, invocando la lógica y la salud pública, una decisión inmediatamente celebrada por el presidente Barack Obama.

"Poner fin a la venta de cigarrillos y otros productos que contienen tabaco en las farmacias CVS es lo que hay que hacer por nuestros clientes y nuestra empresa con el fin de ayudar a las personas a mejorar su salud", declaró Larry Merlo, presidente del grupo.

"La venta de tabaco simplemente no se corresponde con nuestra misión", que es mejorar la salud de los estadounidenses, agregó.

Las farmacias estadounidenses se asemejan a pequeños supermercados, una parte de los cuales está reservada a la venta de productos con receta. Los productos de belleza, papelería y alimentación ocupan en sus locales la mayor parte de la superficie. Allí se venden habitualmente cigarrillos.

El presidente Barack Obama saludó calurosamente el anuncio de CVS, que "da el ejemplo".

"La decisión de hoy ayudará a hacer avanzar los esfuerzos de mi administración para reducir el número de muertes vinculadas al tabaquismo, el cáncer y las enfermedades cardíacas, así como hacer bajar el costo de los servicios de salud", dijo en un comunicado.

A pesar de los espectaculares progresos ocurridos en este terreno hoy fuma 18% de la población estadounidense, contra 42% en 1964 , aún mueren 443,000 cada año por enfermedades vinculadas al tabaquismo.

erp