La brasileña Braskem, que en México opera la planta productora de polietilenos Etileno XXI en asociación con la mexicana Idesa, anunció la ampliación de sus esfuerzos para convertirse en empresa carbono neutro antes de 2050. Para alcanzar la neutralidad de carbono, la estrategia de la compañía va a concentrarse en la reducción de las emisiones con foco en la eficiencia energética, así como en el aumento del uso de energía renovable en las operaciones; la compensación de emisiones con potenciales inversiones en la producción de químicos y polímeros de origen renovable, y la captura de emisiones de carbono por medio de la investigación y del desarrollo para su uso como materia prima. 

Entre las metas definidas, la compañía explicó que pretende disminuir antes de 2030 el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero y ampliar su cartera verde “I’m Green”, que considera los productos con foco en economía circular para incluir, antes de 2025, 300,000 toneladas de resinas termoplásticas y productos químicos con contenido reciclado, alcanzando 1 millón de toneladas de dichos productos antes de 2030. Además, va a trabajar para que en los próximos 10 años se efectúe el descarte adecuado de 1.5 millones de toneladas de residuos plásticos. 

Braskem tiene una larga historia de adoptar acciones para crear un mundo más sostenible. Invertimos en fuentes renovables desde nuestra fundación, en 2002, y, como pioneros y líderes en la producción de biopolímeros, hemos estado en la línea de frente de la creación de cambios positivos que tienen impacto en las personas, en la sociedad y en el medio ambiente. Pretendemos continuar en el liderazgo en un momento en que la industria va en dirección a una economía circular de carbono neutro. Con las acciones de desarrollo sostenible que anunciamos hoy, esperamos alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2050”, resalta Roberto Simões, presidente de Braskem

Al fin de 2019, Braskem ya había alcanzado el 70% de las metas relacionadas con el tema (trazadas en 2009 y revisitadas en 2013), conquistando resultados tales como la reducción del 20% de la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero; el hacer posible el mayor proyecto de agua de reúso industrial del hemisferio sur; la producción y comercialización de productos de origen renovable, como el plástico hecho a base de caña de azúcar y, posteriormente, en la ampliación de la cartera de productos para economía circular, con la llegada del EVA verde y de resinas hechas a partir de plástico reciclado, detallaron.  

Cabe destacar que el polietileno renovable, producido por Braskem a partir de caña de azúcar y en escala industrial desde 2010, captura hasta 3,09 toneladas de CO2 por tonelada producida y fue reconocido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas (ONU) y por la Red Brasil del Pacto Global como uno de los casos más transformadores en desarrollo sostenible en Brasil. 

karol.garcia@eleconomista.mx