La petrolera estatal boliviana YPFB informó a Integración Energética Argentina (IEASA) que la crisis desatada en el país andino podría impedir el normal suministro de gas natural, aunque la empresa de Buenos Aires señaló que hasta el momento los envíos han sido normales.

En una carta enviada, YPFB explicó que grupos de personas tomaron un campo y estaciones de bombeo y que no se descarta la toma de otras instalaciones de producción o de transporte de gas natural, según distintos medios locales. “YPFB, al encontrarse impedida de cumplir sus obligaciones en el marco del contrato de compraventa de gas natural, por un evento fuera de su control, invoca la liberación del cumplimiento de sus obligaciones debido a un evento de fuerza mayor/caso fortuito”, indicó la empresa en la carta.

IEASA señaló en un comunicado que no ha tenido ningún inconveniente en la importación de gas de Bolivia, desde donde recibe en la actualidad unos 10.5 millones de metros cúbicos por día.

“Es importante mencionar que si en algún momento se viera afectado el suministro, IEASA cuenta con un plan de contingencia elaborado para minimizar el impacto de una eventual disminución en los niveles de importación”, explicó.

IEASA informó que cuenta con alternativas como la posibilidad de utilizar reservas de la terminal de Escobar, en la provincia de Buenos Aires, que cuenta con alta disponibilidad durante el verano austral, o la importación de gas natural desde Chile. Bolivia se encuentra atravesando una grave crisis política y social que desembocó el domingo en la renuncia del presidente Evo Morales en medio de crecientes presiones y acusaciones de un golpe de Estado.

Relación marcada por el gas

Una de las principales actividades comerciales que marcan la relación entre Argentina y  Bolivia es la comercialización de gas natural, regido mediante un contrato de provisión por 20 años.

En el 2006, los entonces presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales firmaron un contrato para que entre el 2007 y el 2026 la petrolera estatal YPFB provea gas natural a la igualmente estatal Enarsa (ahora IEASA) para contener la incipiente crisis energética en Argentina.

La importación de gas natural de Bolivia se volvió un tema controversial en los últimos años. Argentina pasó de ser superavitaria en el 2004 a depender de compras de gas crecientes en el exterior a partir del 2007. Como gracias a Vaca Muerta, Argentina volvió a producir más gas natural de lo que consume en por lo menos siete meses del año, a principios del 2019 se negoció una adenda al contrato con Bolivia, con una recompensa si las entregas eran mayores a las estipuladas: el envío de un avión militar.

Es que entre mayo y septiembre, cuando la demanda crece entre tres y cinco veces en relación con los meses de verano, Argentina todavía depende de las importaciones para satisfacer al mercado interno. Y Bolivia sobrecumplió el contrato: debía entregar al menos el equivalente a 16 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) de gas en mayo y septiembre y 18 MMm3/d entre junio y agosto, por lo que espera que Argentina cumpla con los procedimientos legales para entregarle un avión Pampa III. (Con información de El Cronista/Argentina)

El plan B de Argentina

Si en algún momento se viera afectado el suministro, IEASA cuenta con un plan de contingencia elaborado para minimizar el impacto de una eventual disminución en los niveles de importación.

1) Reserva en Terminal de Escobar: ésta se encuentra hoy sin operación dada la alta disponibilidad de gas nacional en verano y preparada para iniciar la regasificación ante cualquier situación contando con GNL en stock listo para ser inyectado.

2) Importación vía Chile, Terminal Mejillones: desde el 2016 se habilitó la posibilidad de importar gas natural desde el norte de Chile proveniente por el gasoducto Norandino. Este suministro también puede ser un aporte frente a contingencias.

3) Mayor utilización gas doméstico: se cuenta con capacidad ociosa de transporte de gas desde el sur de nuestro país, por lo que se podría aumentar la provisión doméstica.