El presidente de la Unión Nacional de Avicultores, César Quesada Macías, declaró que la decisión de cerrar las importaciones de carne de pollo provenientes de Brasil no sólo es una acción responsable para proteger los sectores alimenticios; sino frena la autorización que emitió la Secretaría de Economía en el 2013 al autorizar un cupo de importación de 300,000 toneladas, y cuyo beneficiario era ese país sudamericano.

Quesada Macías dijo que la preocupación de los avicultores mexicanos se dio a partir de la oportunidad que se le otorgó a Brasil, a través de cupos de importación, para traer al mercado mexicano alimentos con dudosa procedencia o que sus procesos de inocuidad no están cubiertos .

En ese sentido, recordó que en mayo del 2013 la Secretaría de Economía abrió un cupo de importación para carne de pollo por 300,000 toneladas, el cual fue ampliado en diciembre del 2015, y continúa vigente a la fecha, con resultados negativos para la avicultura mexicana, ya que las importaciones de pollo hoy en día representan más de 13% de la producción nacional.

Se supone que debido al espíritu de los cupos de importación, el precio del alimento sería muy accesible para el consumidor pero eso no está pasando, ya que las importaciones de pechuga, principalmente, mantienen en precio alto para el consumidor y sostienen un alto margen de comercialización estimado hasta en 108%, sin pasar por alto el riesgo que conlleva la escasa inocuidad del producto , señaló.

Quesada Macías hizo un llamado a las autoridades del gobierno federal, para que se analicen estas aperturas comerciales que representan un alto riesgo para el consumidor nacional, además de poner en riesgo a la industria nacional.

La afectación que dejan estas importaciones se reflejan en varios ámbitos: en un menor ingreso al erario federal por la falta de pago de impuestos, en menores fuentes de empleos para trabajadores mexicanos, en el deterioro de las economías de las empresas, entre otros, expresó. Al respecto, un estudio elaborado por el Grupo de Economistas y Asociados, sobre el impacto de las importaciones de pollo a México, establece que por cada punto porcentual de penetración de importaciones se dejan de crear 12,000 empleos (directos e indirectos) por la industria nacional. En valor de la producción, por cada punto porcentual de penetración de importaciones se dejan de generar 632 millones de pesos de valor agregado en la economía.

Adicionalmente, la pérdida en materia fiscal derivada de impuestos perdidos tanto en ISR, como en nómina, impactan negativamente al fisco, concluyó el estudio.

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