Sao Paulo.- La Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (Asiet) tiene una nueva secretaria general y aunque el suyo puede considerarse todavía como un periodo de interinato, en tanto llega la ratificación de los miembros que integran ese organismo, Maryleana Méndez Jiménez ya bosqueja distintas ideas sobre conectividad y ecosistemas de 5G que pondrá en ejecución si resulta electa jefa en la (Asiet).

Maryleana Méndez fue comisionada en la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) de Costa Rica, el regulador sectorial de ese país, durante ocho años, periodo en que la Sutel abrió el mercado a la iniciativa privada y elevó los índices de conectividad de los ciudadanos costarricenses sobre la media regional latinoamericana. Vivió un tiempo en México, donde estudió una maestría en administración de tecnologías de información en el Tecnológico de Monterrey, educación que sumó a su profesión de ingeniería en sistemas de la Universidad de Costa Rica.

La ahora virtual secretaria general de Asiet cuenta en Futurecom 2019 que llegó a esa organización hace dos años, directamente al área de temas regulatorios, invitada por el entonces secretario general Pablo Bello, quien le contó de ese trabajo en una tarde de café en Barcelona sin saber que entonces estaba contratando a su posible sucesora.

 

 

—Usted lleva casi seis meses en el cargo… ¿esto no la hace pensar que ese trabajo ya puede ser definitivo?

—No pienso en eso; como secretaria general o como miembro en el área regulatoria, puedo aportar valor a la Asiet; ese es mi compromiso. Lo considero como lo que ahora es: una posición temporal, que será definida en su momento por los miembros de la asociación. El ciclo de Pablo Bello terminó y consideraron que yo podría hacerme cargo de la organización en tanto los socios toman una decisión definitiva al respecto.

—Imagino que esto ocurre porque entonces hay más candidatos buscando el mismo cargo en la Asiet…

—Esto no está definido, pero lo que creo, independientemente del plazo que dure este periodo, está en que el ejercicio del liderazgo hay que ejercerlo por el buen futuro de la asociación y lo importante desde mi punto de vista es agregar valor a la Asiet. Si me quedo aquí o en el área regulatoria, prometo que mi aportación continuará siendo valiosa para la Asiet.

—Retomando esa palabra, ¿considera usted que los gobiernos nacionales y, en este caso, la Asiet, están aprovechando un tiempo valioso en discutir a profundidad temas de 5G?

—Como proceso tecnológico, esto es un proceso muy importante y debemos entonces estar preparados; estar identificando bandas de espectro; observando a los países que ya tienen redes implementadas y aprender de sus experiencias; ver a esa tecnología desde la perspectiva de políticas públicas y políticas regulatorias; sus casos de uso, cómo la están aplicando, quiénes y cómo pueden darse casos de uso en América Latina y apoyar a que el operador logre identificar su revenue en términos de esta nueva generación de red.

 

—Continuando con ese concepto de valioso, ¿coincide usted que pareciera que alguien le urge que haya despliegue de 5G en la región o que se tiene por entendido de que estas nuevas redes sólo se tratan de velocidad de navegación?

—Lo que yo siento, sí, es que todavía falta… Y sí, los operadores todavía están recuperando sus inversiones para 4G… No se trata de más velocidad por velocidad, porque en realidad 4G o 4.5G ya ofrecen bastante velocidad. Por eso es que todavía falta camino por andar y es importante que ya empecemos a irnos preparando, en principio, por procesos de espectro donde es necesario priorizar el bienestar social por encima de la recolección de ingresos e ir viendo en qué casos de uso podríamos aplicar a las 5G.

Estimo que nuestra visión en ese rubro debe primero estar orientada hacia la transformación productiva y es, por tanto, una transformación que influye en otras variables regulatorias. Que trata además de otros costos y variables en términos de interés de las industrias, esa es la dirección respecto a las demás generaciones de conectividad.

En específico con el tema de las inversiones, no hay que presionar a las empresas. Es importantísimo que se estudien dónde se necesitan las inversiones, porque de acuerdo con la OCDE, América Latina necesita 61,000 millones de dólares de inversión para poder igualarse a Europa en términos de telecomunicaciones y eso hace que la industria viva un momento complejo por ya la alta fiscalidad y muchas presiones regulatorias, con poco espectro asignado y con las condiciones que no son las óptimas. Si realmente queremos en el mediano plazo hacer un movimiento importante en digitalización de América Latina, tenemos que ser cuidadosos con la inversión, dónde, cuándo y cómo; hablarlo con todos los actores de la industria  o no será viable enfrentar los retos.

—Eso de “otras variables regulatorias” suena algo extraño, ¿cómo lo podría explicar?

—La regulación en telecomunicaciones es una regulación que deviene de la regulación de los monopolios, en su momento; para evitar los monopolios. Cuando ya estamos hablando de una tecnología que promete cambios revolucionarios y una digitalización de las industrias, entonces interviene otro tipo de regulación en un sentido muy amplio.

Por indicar un ejemplo: en la agricultura se prometen mejoras en la producción y calidad de la misma con los adelantos; en salud, nuevos procesos médicos, entonces los ministerios nacionales de agricultura y salud eventualmente deberán hacer diagnósticos y regulaciones sobre cómo cambia la tecnología de 5G los procesos; ¿qué va a decir el ministerio de agricultura o el de salud al respecto de una plantación conectada o una cirugía remota? Eso implica cambios, en principio en la regulación, por eso se advierte una discusión regulatoria en un sentido más amplio.

Una regulación más amplia no implica más carga fiscal o más regulación sectorial; aplica todos los aspectos que pasan en un ecosistema. Antes los operadores de telecomunicaciones dominaban en todas las capas, por ejemplo, de privacidad y seguridad de datos, pero si en una plantación alguien siembra fruta orgánica y utiliza una aplicación de 5G, ¿se va aplicar la misma regulación para alguien que no sembró fruta no orgánica y sin aplicaciones de tecnología? Con 5G el abanico regulatorio se abre entonces a un espacio más amplio y hay que empezar a tratarlo.

—¿Cuándo le dicen que sí en la Asiet?

—Para mí lo importante es aportar valor, en la oficina que esté. Afortunadamente, la asociación está las capas superiores donde se discuten las políticas públicas y eso nos facilita el diálogo en los temas que nos interesan: los temas del presente, que es conectar a los todavía desconectados y del futuro, cómo la innovación modificará visiones regulatorias. Ahí es donde quiero estar, entendiendo la transformación digital de América Latina.

 

 

kg