El gobierno de Argentina busca aumentar los impuestos a la exportación de trigo y maíz de 12 a 15% y de la soya de 30 a 33%, según un proyecto de ley enviado al Congreso.

Tras la reunión de la Mesa de Enlace con el ministro de Agroindustria, el ministro de Economía, Martín Guzmán, destacó la “importancia estratégica del sector agropecuario”, pero enfatizó la necesidad de establecer “condiciones necesarias para todos los sectores de la economía”.

Aclaró además que se propicia el diálogo para modificar el esquema de retenciones. Fue la forma polite que eligió para anunciar la suba de los derechos de exportación a los granos y otros bienes agroindustriales.

Por su parte, las ventas al exterior de bienes agroindustriales de las economías regionales irán a 5 por ciento. Es un porcentaje semejante al actual, dado que hasta ahora tributaban 3 pesos por dólar. En julio pasado, el gobierno les había bajado el derecho de 4 a 3 pesos.

Los agricultores argentinos se encuentran en una postura defensiva, al reducir la compra de insumos necesarios para maximizar la producción, luego de que el gobierno anunciara estos nuevos impuestos a la exportación, aunque más de la mitad del maíz y la soya ya está plantada este año.

“Esto traerá más incertidumbre a los productores”, dijo a Pedro Vigencia, quien tiene una granja en las afueras de la ciudad de Bolívar, en el corazón de la provincia de Buenos Aires. Alrededor de 55% de la cosecha de maíz 2019/20 y 62% de la soya de esta temporada ya se han plantado.

Pablo Adreani, jefe de la consultoría AgriPac con sede en Buenos Aires, dijo que los productores que no hayan comprado todos sus insumos para este año revaluarán cuánto quieren comprar.

“Es una mala señal para el sector agrícola”, señaló Adreani, quien agregó que “nadie sabe si el gobierno querrá aumentar los impuestos nuevamente el año próximo. La incertidumbre es generalizada”.

Dólar turista abarca al atesoramiento

El proyecto de Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva que el gobierno enviará al Congreso establece un impuesto, que durará por cinco períodos fiscales, a la compra de billetes y divisas en moneda extranjera. El porcentaje adicional de 30% no sólo incluye los dólares que se pagan por medio de la tarjeta de crédito, sino los dólares adquiridos para el atesoramiento.

Así, el proyecto “establece con carácter de emergencia que se aplicará en todo el territorio de la nación” sobre varias operaciones, como los cheques de viajero. Si bien es por cinco años, podría ser modificado por el Poder Ejecutivo.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, quien se refirió al plan en una conferencia de prensa, no mencionó cambios al cepo cambiario, pero aclaró que el impuesto no abarca las importaciones.

La prioridad del gobierno de centroizquierda de Alberto Fernández es que “Argentina deje de caer” y “proteger a los sectores más vulnerables”, señaló el ministro, muy crítico de la gestión del liberal Mauricio Macri, quien dejó la economía argentina con una caída estimada en 3.1%, inflación en torno a 55%, pobreza cerca de 40% y desempleo de 10.4 por ciento.

“No hay dólares”, destacó el ministro argentino. “Necesitamos desalentar el ahorro en una divisa que no producimos”, enfatizó Martín Guzmán. (Con información de Reuters y AFP)