El gobierno de Brasil eliminó unilateralmente los aranceles a la importación de etanol y afirmó que tiene interés en cooperar tecnológicamente con México para incrementar la producción de ese energético con miras a exportarlo a Estados Unidos.

En el 2009, Brasil produjo 3 millones 185,243 vehículos ligeros, de los cuales 79.9% fue fabricado para que pueda consumir combustible flexible, mezclando el etanol con la gasolina. Ese porcentaje escaló desde 4.9% en el 2003.

La posibilidad de firmar el Acuerdo Estratégico de Integración Económica entre México y Brasil permitiría la oportunidad de obtener de manera preferencial conocimiento y experiencia en este sector, así como proveedores e investigadores , dijo Sergio Ramírez, director de Asuntos Públicos de Biofields.

Etanol

Se preparan

Biofields es una empresa mexicana próxima a producir etanol con base en algas en Sonora, en un proyecto que involucra inversiones anunciadas por 850 millones de dólares durante un programa de ejecución que vence en el 2013.

Welber Barral, secretario de Comercio Exterior del Ministerio de Industria y Comercio de Brasil, dijo que México y su país podrían beneficiarse mutuamente si pactan cooperar en la industria del etanol como parte del Acuerdo Estratégico de Integración Económica, el cual ambos pretenden negociar.

Aprendiendo del líder

Brasil es considerado como la primera economía que logró un uso sustentable del etanol y un modelo a seguir por otros países.

Comparado con el etanol producido en Estados Unidos con base en maíz, la productividad del insumo energético en Brasil es ocho veces mayor que la estadounidense.

Ramírez consideró que un acuerdo con Brasil fomentaría que empresas brasileñas pudieran instalarse en México para atacar los mercados estadounidense, europeo o japonés, aprovechando los tratados mexicanos.

El desarrollo en la producción de etanol permitiría una alternativa al desarrollo agropecuario si se genera a partir de caña, maíz u otros alimentos.

Adicionalmente, según Ramírez, la industria del etanol representaría para México una fuente sustentable de energía futura si se generara a partir de bioenergéticos de segunda generación (residuos y enzimas) y tercera generación (algas y microorganismos).

En Brasil, el etanol despegó en el 2003 cuando se desarrollaron los primeros vehículos de biocombustibles o motor flexi-fuel, que funcionan con cualquier combinación de etanol y gasolina.

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