La española Abertis en consorcio con el fondo GIC ha cerrado la compra del 72.3% de Red de Carreteras de Occidente (RCO), uno de los mayores operadores de autopistas de México, anunciada el pasado mes de octubre.

Con el cierre de esta operación anunciado este viernes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Abertis se hace con el 51.3% de RCO por un importe de cerca de 1,500 millones de euros, lo que le otorga el control de la compañía y, por tanto, tendrá que consolidarlo globalmente en sus cuentas.

En total, el consocio formado por Abertis y por el fondo soberano de Singapur (GIC) ha adquirido el 70% de Goldman Sachs Infrastructure Partners (GSIP) que tenía colgado el cartel de 'se vende' y un 2.3% adicional a inversores y gestoras de fondos de pensiones mexicanos (Administradoras de Fondos para el Retiro, o Afores), accionistas minoritarios de la sociedad.

La compra de RCO, que se materializa en plena crisis del coronavirus, supone el primer gran movimiento de Abertis desde la llegada a su accionariado de ACS y de Atlantia en 2018, su entrada en Norteamérica y todo un reto para la concesionaria española que en 2017 se interesó por este activo, cuya venta fue suspendida.

La concesionaria que capitanea José Aljaro ha financiado esta compra "mediante efectivo disponible y préstamos a medio y largo plazo ya existentes". La operación no tendrá impacto en el rating de la compañía, dado que las agencias crediticias ya la han tenido en cuenta en sus últimos informes sobre Abertis. Tras la adquisición de RCO, Abertis dispone de una liquidez total de 4,400 millones de euros.

Con esta adquisición Abertis alcanza cerca de 8,600 kilómetros de autopistas de gestión directa y contribuye a la extensión de la vida media de la cartera de concesiones del grupo. Es decir, demuestra su capacidad para sustituir las concesiones que finalizan por otros activos con sólidas perspectivas de futuro.

RCO es uno de los mayores grupos privados de autopistas en México, controla cinco concesionarias que suman 876 kilómetros en total. Su red de ocho autopistas es una de las más importantes en el país azteca y conforma el eje vertebral viario en la región centro-oeste, conectando el principal corredor industrial del país, El Bajío, con las dos mayores ciudades, Ciudad de México y Guadalajara.

En 2019, RCO registró unos ingresos de cerca de 400 millones de euros, un ebitda de cerca de 300 millones de euros y una deuda de unos 2,000 millones de euros. Gracias también a su ubicación estratégica, la caída del tráfico en las autopistas de RCO durante la crisis del coronavirus ha sido cercana al -32% hasta la fecha, menos que en otros mercados.

Inversiones en México

Desde el anuncio del acuerdo de compra el pasado mes de octubre, Abertis ha mostrado su compromiso de inversión en el país, reforzando su apuesta por la colaboración público-privada con el objetivo de alcanzar soluciones de creación de valor futuro para los territorios a través de acuerdos con las Administraciones públicas.

En este sentido, en febrero, RCO firmó con el Gobierno mexicano un programa de inversiones para la ampliación de las autopistas de la concesionaria FARAC I, en el área occidental del país, a cambio de la extensión de la concesión en 6 años. La compañía invertirá 8,000 millones de pesos (más de 300 millones de euros) en la construcción de tres ramales libres de peaje, con el objetivo de mejorar la movilidad y la seguridad del servicio en los Estados de Guanajuato, Michoacán y Jalisco.