En México se han emitido 19 decretos para regularizar vehículos usados de procedencia extranjera en los últimos 50 años y “todos han fracasado”, debido a los efectos nocivos que tiene para el mercado interno, tanto en el empleo y la inversión, advirtió Guillermo Prieto Treviño, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

Luego de que Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, anunciara el decreto para “legalizar el contrabando” y sin haber consultado a la industria automotriz, dijo el representante de los distribuidores de las automotrices que operan en México, resulta “contradictoria” su política de ataque a la ilegalidad.

“Nos parece totalmente contradictorio, porque se está creando y se está enviando al Ejército y a la Marina para una unidad especial en las aduanas y en los puertos para evitar el contrabando; por otro lado, se están haciendo decretos (ilegales) en los que no ha habido una participación, no conocemos el contenido, nadie de los que estamos involucrados en este sector, lo hicieron en el Ejecutivo Federal”, acusó el presidente ejecutivo de AMDA.

Al inaugurar el Foro Automotor AMDA 2021, Prieto Treviño recordó que desde meses atrás —cuando el presidente hizo el compromiso en la frontera norte de legalizar los autos chocolates— hubo intentos de acercamiento para concientizar a las autoridades sobre los daños a la economía nacional y al sector automotriz que es motor de la actividad económica.

El presidente de la AMDA confió, ante la falta de reglas para operar la regularización, “seguramente se tendrá que pasar también por la Comisión de Hacienda de la Cámara (de Diputados). Pero sí es una gran preocupación que se nos da en estos momentos, donde hacemos un llamado a la coherencia, la consistencia de tener y detener el tema del contrabando en nuestro sector”.

Sostuvo que la medida presidencial va en detrimento de la legalidad y en beneficio de los criminales. Además de que traerá daños a la industria, al medio ambiente, porque generará la entrada de autos chatarra al territorio nacional, al convertirse el país en un basurero automotriz y sin permitir que la tecnología y movilidad avance en México.