Esos negocios no están clausurados, están bajo resguardo , explica uno de los policías privados de la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) mientras interrumpe una plática con un compañero.

Desde la madrugada del sábado pasado, 120 espacios comerciales fueron recuperados por la administración local, quien consideró que el contrato que permitía a Inmobiliaria Fumisa sub arrendarlos como pago a sus inversiones realizadas en la construcción de infraestructura en la zona internacional terminó el 31 de enero de 2013. El documento le permitía la explotación de 720 espacios.

Las partes han presentado sus argumentos en los últimos días.

El director de la empresa privada, Ruffo Pérez-Priego, ha reiterado que el aeropuerto está difundiendo información que genera confusión y que los únicos facultados por la autoridad judicial para rentar los espacios son ellos.

El negocio que está en disputa legal representa ingresos entre 900 y 1,000 millones de pesos por año.

En los hechos la realidad es otra. Los espacios que ahora dice estar en facultad de arrendar el aeropuerto están vacíos y tienen en sus puertas un pequeño letrero que dice: Propiedad federal. Resguardado. Este inmueble es un bien del dominio público de la federación .

El pequeño letrero también advierte: La remoción de este sello sin autorización constituye una conducta ilícita en términos de las leyes federales urgentes.

Según información del AICM, algunos de los 120 espacios comerciales fueron abandonados al vencer el contrato anterior, por ello la dirección Comercial ha iniciado una nueva estrategia de promoción entre los interesados.

Un cajero de HSBC, una sucursal del restaurante Parrilla Argentina y de una empresa de telefonía móvil fueron algunos de los negocios que decidieron no continuar su contrato. Sus espacios están en renta.

Por la tarde de este lunes, Inmobiliaria Fumisa hará un pronunciamiento oficial al respecto.

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