Lectura 3:00 min
¿Qué es el segundo techo de cristal y por qué frena a las mujeres emprendedoras?
El acceso limitado al financiamiento, la inversión y las redes de apoyo restringe el crecimiento de las empresas lideradas por mujeres.

Las redes de mujeres inversionistas ayudan a romper el segundo techo de cristal.
Cada vez más mujeres crean empresas, generan empleo e impulsan la economía; sin embargo, cuando buscan escalar sus negocios enfrentan obstáculos para acceder a financiamiento, inversión, mentoría y redes de contacto. Estas barreras conforman el llamado segundo techo de cristal, un fenómeno que limita el crecimiento de los emprendimientos liderados por mujeres.
De acuerdo con el Consejo Internacional para la Pequeña Empresa (ICSB, por sus siglas en inglés), mientras el techo de cristal tradicional dificulta el ascenso de las mujeres dentro de las organizaciones, el segundo aparece en los ecosistemas empresariales y financieros.
Te puede interesar
Se refiere a las barreras sistémicas que limitan el acceso de las mujeres emprendedoras a los recursos necesarios para el crecimiento y la sostenibilidad de sus negocios", explica el organismo en el estudio Informe mundial sobre microempresas, pequeñas y medianas empresas.
Además, el impacto no se queda solo en las emprendedoras, porque cuando estos negocios enfrentan obstáculos para crecer, también disminuyen las oportunidades de generar empleo, impulsar la innovación y fortalecer el desarrollo económico.
Financiamiento, el principal obstáculo
El acceso al capital es una de las principales expresiones del segundo techo de cristal. Datos de la Asociación de Emprendedores de México (Asem) muestran que 25% de los negocios creados por mujeres cierra por problemas para conseguir financiamiento.
De hecho, en el país, el acceso al financiamiento sigue siendo uno de los principales retos para el emprendimiento femenino lo cual las lleva a recurrir a sus ahorros personales o al apoyo de familiares y amigos para abrir o mantener sus negocios.
Asimismo, el ICSB señala que las emprendedoras suelen enfrentar condiciones de crédito más estrictas, menor acceso al financiamiento y menos inversión de capital de riesgo que los hombres, incluso cuando sus empresas presentan niveles de desempeño y perfiles de riesgo comparables.
La brecha también se refleja en el venture capital, debido a que un estudio realizado por Endeavor señala que las empresas fundadas por mujeres captan apenas 4.5% del capital de riesgo, lo que reduce sus posibilidades de innovar, expandirse e internacionalizarse.
A ello se suman los estereotipos de género y la composición de los ecosistemas de inversión. El organismo advierte que muchas instituciones financieras y redes de inversionistas continúan siendo predominantemente masculinas, lo que puede favorecer sesgos en la asignación de recursos.
El acceso limitado a los recursos financieros restringe la innovación, la internacionalización y la creación de empleo, reduciendo la contribución económica de las pymes lideradas por mujeres", destaca el informe.
Además del financiamiento, las emprendedoras enfrentan dificultades para acceder a mentoría, asesoría especializada y contactos comerciales, recursos que aceleran el crecimiento de la empresa.
Redes para cerrar la brecha
Las redes de mujeres inversionistas ángeles y las organizaciones que apoyan emprendimientos femeninos se han convertido en una alternativa para romper el segundo techo de cristal.
A diferencia de los modelos tradicionales de inversión, estas iniciativas combinan financiamiento con mentoría, capacitación, asesoría estratégica y acceso a redes de contacto. De acuerdo con el ICSB, este modelo fortalece las capacidades empresariales de las emprendedoras y facilita su vinculación con inversionistas, clientes y aliados que impulsen su crecimiento.
Para el organismo, ampliar el acceso de las emprendedoras a estos recursos es una de las estrategias para reducir las barreras que limitan el crecimiento. El objetivo no es sólo impulsar la creación de más negocios liderados por mujeres, sino generar las condiciones para que puedan crecer, innovar y competir en igualdad de oportunidades.



